El lustrabotas de los políticos

Emprende Trome: Saca lustre a los zapatos de los políticos

Lustrador de Villa El Salvador trabaja, en el Centro de Lima, y entre sus clientes está el expresidente Alan García

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Caso de emprendimiento

Gregorio Castro Medina (70) le saca lustre a los zapatos de los apurados transeúntes del Centro de Lima. 

“…Qué bueno es vivir la vida, ¡comiendo, durmiendo y no haciendo na’!”, se escucha en la vieja radio de Gregorio Castro Medina, un lustrabotas de 70 años que, a diferencia del personaje de la canción, toda su vida ha trabajado.
Primero, como chofer en una distribuidora de abarrotes y, luego, como hasta ahora, sacando lustre a los zapatos de los apurados transeúntes del Centro de Lima.
Don Gregorio vive en Villa El Salvador y tiene su puesto en el cruce de los jirones Carabaya y Ucayali, donde también brinda su servicio a políticos y congresistas.

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Lustrabotas de Villa El Salvador trabaja, en el Centro de Lima, y entre sus clientes está el expresidente Alan García.

¿Desde cuánto trabaja aquí?
Hace tiempo. Me quedé sin trabajo, hace 22 años, y me puse a buscar uno. Pasé por aquí y me di cuenta de que muchas personas buscaban a un lustrabotas, así que me puse a trabajar en esto.
¿Aprendió en el camino?
A mí siempre me ha gustado tener mis zapatos limpios, por más viejitos que estén. Y eso es lo que quiere la gente.
¿Recuerda alguna anécdota con sus clientes?
Sí. Una vez un señor vino usando zapatos de diferente color, él no se dio cuenta. Cuando se lo dije, sonrió y me pidió que los pintara del mismo color. Fue muy gracioso.
¿A qué persona conocida le ha lustrado los zapatos?
A varios políticos. Como a Alan García, al exalcalde Alberto Andrade, a la primera dama Nadine (Heredia) y varios congresistas.

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Gregorio le ha lustrado los zapatos a  Alan García, al exalcalde Alberto Andrade, a la primera dama Nadine (Heredia) y a varios congresistas.

¿Cómo conoció a la señora Heredia?
Cuando estaba en campaña electoral, ella se reunía con sus allegados ahí en el Hotel Maury, y al salir le lustré sus zapatos. Eso pasó en dos oportunidades. Luego, cuando fue Primera Dama, me mandaba su calzado para que yo se lo limpie.
¿Y a Alan García?
De la misma manera, en campaña electoral. Él se sentó aquí, en mis asientos. Con él me demoraba porque sus zapatos son enormes, como es alto. Además es una buena persona.
Viene de tan lejos, ¿no ha pensado en cambiar de lugar?
No, aquí están mis clientes. Además, en este lugar, hay mucho movimiento. Ya me acostumbré, salgo de mi casa a las 6 de la mañana y me quedo hasta las 6 de la tarde.
¿Cuánto ha logrado con este trabajo?
Tener mi casa, darle estudios a mis cinco hijos. Ahora también puedo engreír a mis dos nietos.
¿Qué es lo más duro de esta labor?
Las manos se maltratan por los productos que se utilizan, pero también es entretenido, uno conversa mucho con los clientes.