Así eran la cerámica y textiles en el imperio incaico

Veamos cómo fabricaban sus utensilios y ropa los incas.

Los ceramistas incaicos se enfocaron más en la utilidad que en lo decorativo a la hora de fabricar sus cerámicos. Por ello, sus huacos, vasos y jarras no eran tan artísticos como los de las culturas Chimú o Mochica. Conoce más de esta parte de su historia.

El típico huaco inca era el aríbalo, que consistía en una jarra de boca ancha y de base puntiaguda que servía para depositar y macerar la chicha de jora. Asimismo, como herencia de la cultura Tiahuanaco, los incas fabricaban un vaso de madera llamado kero, el cual era empleado para el consumo rutinario de bebidas. Sin embargo, para las ceremonias rituales se elaboraban hermosos keros de oro con incrustaciones de piedras preciosas.

Los incas se especializaron en la fabricación en serie de objetos de barro. Platos, vasos y aríbalos eran requeridos por millones, razón por la que no eran muy decorados, pues hacerlo demandaba mucho más tiempo.

En cuanto a la textilería, su producción también fue en serie.
Las bellas túnicas eran símbolos de privilegio y prestigio. Los incas tenían cinco clases de tejidos: abasca, cumbi, plumería, chaquira y chusi.

El abasca era hecho de llama o alpaca y lo usaban los runas o gente de nivel bajo. El cumbi era de vicuña y su uso era exclusivo del inca y la corte.

El de plumería consistía en plumas entretejidas. El de chaquira era una especie de red hecha de oro y plata que se llevaba muy apretada al cuerpo y solo la usaba la nobleza. Finalmente, el chusi era una tela noble, con hilos de lana muy gruesos, que servía para hacer mantas y frazadas en tiempo de los incas.