Prestar dinero a un familiar o amigo cercano es un tema muy delicado que puede terminar en enemistades y resentimientos. Por eso, los expertos en recomiendan evitar este tipo de situaciones en todo momento. Sin embargo, si no tienes más remedio que acceder a esa petición, debes tomar en cuenta lo siguiente:

1. Evalúa cuál será el destino final de ese dinero. Si es para cubrir una necesidad primaria o algunos gastos de emergencia, tendría una justificación razonable. Pero si es para un gasto superfluo, es mejor que lo pienses bien.

2. No arriesgues tu bienestar financiero. Hay posibilidades de que no vuelvas a ver ese dinero, por eso presta solo la platita que, de cierta manera, te sobre. Es decir, aquella que no esté destinada para ciertos pagos.

3. Organiza un plan. En un papel especifica el monto que estás prestando, las fechas (días exactos) de pago y los cobros extras que habrá si no cumple con lo pactado. Firmen ambos el documento y guárdalo, pues será un aval para ti.

4. Monitorea la forma de pago. Días antes de cumplirse la fecha de pago envíale un mensaje, puede ser por WhatsApp, recordándole cuándo es el próximo abono.

Es tu dinero

Si la persona no te paga en el tiempo acordado, no sientas vergüenza de preguntarle qué pasó. Es tu dinero y tú le hiciste un favor.

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