Este Búho les quiere comentar una que vio en el cable, la cual me parece imprescindible, no solo para los estudiantes de periodismo y los colegas que escriben deportes, sino para todos, pues sirve para reflexionar sobre la vida misma. ¿El título? ‘La resurrección del campeón’ o ‘El último asalto’ (2007) del director Rod Lurie. La trama se desarrolla en la ciudad de Denver. El mejor periódico de la ciudad está en crisis. La llegada de las páginas digitales obliga a tener que reducir personal en la Redacción. Eric Kernan Jr. (Josh Hartnett) es un periodista que a sus treinta años no logra ‘despegar’ y está traumado porque piensa que el despido de redactores se convertirá en su guillotina.

Pero hay algo peor para él. Su bella esposa y madre de su hijo de cinco años no solo lo ha botado de su casa, sino que es una periodista estrella en el mismo diario donde él es considerado un ‘material desechable’. El hombre de prensa también tiene que cargar con otro estigma: su padre, ya fallecido, fue una estrella y figura mitológica del periodismo deportivo. Su especialidad era el boxeo y era considerado un ‘poeta de la pluma’ y de los comentarios más acertados. Los amigos de su hijo y sus jefes ven que Eric ‘no le llega a su padre ni a los talones’. Por eso no lo mandan a las peleas de boxeo, que son el fuerte de la página deportiva. 

Por el contrario, es enviado a conferencias de prensa intrascendentes. Buscan aburrirlo para que renuncie y reciba menos beneficios sociales. Todo cambia cuando un día encuentra en una calle a un indigente, un afroamericano al que todos conocen como el ‘Campeón’. Alguien le dice que ese hombre caído en desgracia, alguna vez fue Bob Satterfield (interpretado por un extraordinario Samuel L. Jackson), el retador número uno del mundo, quien le rompió la nariz al invencible Rocky Marciano y tumbó a Ezzard Charles, dos de los mejores pesos pesados de toda la historia. 

Cuando, después de muchos rodeos, logra conversar con el ‘Campeón’, ve que la postura de este hombre, que vive en la calle y come de la caridad, es una filosofía de vida que puede ayudarlo a cambiar su actitud perdedora. Su jefe directo, encarnado por el gran Alan Alda, no cree en su talento. El editor general, en cambio, quien conoció a su padre, sí. Por eso, a escondidas de su jefe, le propone revivir la historia del ‘Campeón’, al que todos, pero todos, creían muerto. La historia de un boxeador que fue ídolo de multitudes y que termina viviendo en una mugrosa callejuela de Denver, fue un artículo que hizo llorar a la ciudad.

De ser un ‘apestado’, Eric pasó a ser el hombre más respetado en el periódico y automáticamente, como era ‘pintón’, le ofrecieron ser el conductor del más exitoso programa de boxeo que transmitía las peleas sabatinas por televisión, con ratings estratosféricos y desde el mítico Caesars Palace de Las Vegas. Hasta la bella y cínica ‘broadcaster’ de la tele se lo quiere ‘levantar’, pero él todavía mantiene su ética. Lo que parecía un cuento de hadas se destruye como un castillo de naipes cuando su esposa se contacta con un viejo periodista deportivo de Chicago, en el papel del gran Peter Coyote, quien le dice: ‘El Campeón murió hace diez años. 

Ese indigente fue enjuiciado por el hijo del boxeador y obligado a vivir fuera del estado de Chicago. Esa historia, lamentablemente, es falsa’. Ella encara a su todavía marido: “Rectifícate, tu artículo es una mentira”. Eric se niega. No desea decepcionar a su hijo, que lo cree también ‘un campeón’ y lo idolatra. Esta película es una lección de ética y decencia en esta profesión, que lamentablemente es contaminada por tantos ‘plumíferos’ y ‘mermeleros’ que se venden al peso. El final no lo cuento, pero les aseguro que es impresionante y las actuaciones son sobresalientes, tanto la del ‘cachorro’ Josh como del ‘Campeón’ Samuel L. Jackson. A buscarla en DVD o verla en el cable, vía AMC. Apago el televisor.

tags relacionadas

NOTICIAS SUGERIDAS

Contenido GEC