Donald Trump mete miedo

Nuestro columnista hace un análisis de la elección de Donald Trump como presidente de Estados Unidos

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Este Búho recibe correos de sus lectores jóvenes. ‘Búho, ¿por qué ganó Donald Trump?’ Otros, al parecer, simpatizantes de Hillary Clinton, lo llenan de insultos. ‘¡Búho, Donald es impresentable, racista, machista, vulgar. Ni en el Perú, un tipo así podría llegar a ser Presidente!’, me escriben. Lo primero que hago es agarrar mi espada del augurio de ‘Los thundercats’ para que me permita ver ‘más allá de lo evidente’.

ESTADOS UNIDOS ES IMPREDECIBLE: ¿Cómo explicar que luego de que las mentes más modernas y ‘políticamente correctas’ destrozaron al candidato dentro y fuera de su país, al final este se quedó con la Presidencia? Fue un error pensar que con el voto de los hispanos, los afroamericanos y otras minorías, alcanzaba a Hillary para vencer a su contrincante. Bastaba con ver la composición electoral de los norteamericanos para darse cuenta que ella se equivocaba al dirigir su discurso solo a las minorías. ¡El 55% de los electores era de raza blanca! El 24% hispanos, el 15% afroamericanos y el 4%, otros. Ella insistía en atacar a Donald Trump llamándolo racista, segregacionista con los mexicanos, confiando en que el voto hispano la iba a hacer ganar en un estado clave como Florida, pero se equivocó. El voto hispano también se dividió. Los de ascendencia mexicana se volcaron hacia la demócrata, por eso lo apabulló en California, Nuevo México, Las Vegas. Pero en Florida, más que mexicanos, hay cubanos. Los que llegaron huyendo de Fidel Castro, y que hoy son la más importante comunidad de inmigrantes con gran poder económico, no le perdonan a Barack Obama que restablezca relaciones con Cuba, y apoyaron decisivamente a Trump que prometió enfriar el acuerdo.

LOS BLANCOS EMPOBRECIDOS: El discurso de Donald Trump fue inteligente. No se enfocó en los negros ni en los latinos. Más bien, los criticó para despertar las simpatías de los ‘blancos sin educación’. Los millones de obreros, los ‘farmers’ (trabajadores de granjas), obreros de complejos agroindustriales, de fábricas de autos que se han venido a menos por la importación de carros asiáticos (por eso ganó en Michigan), los granjeros que han perdido plata por los Tratados de Libre Comercio.

En un discurso paradójico, el millonario despotricaba del libre mercado y prometía volver a las épocas de las colonias, al proteccionismo comercial. USA es impredecible. Obama ganó en dos períodos -en parte- con los votos de estos electores. Porque ellos culpaban a los republicanos, los Bush, padre e hijo, de haber empobrecido al país al embarcarse en la guerra con Irak, donde muchos de sus hijos murieron y quedó como herencia el terrorismo de Bin Laden. Por eso, apoyaron a Obama, un afroamericano que podría arreglar las cosas. Sin embargo, desde el 2010, muchas de las políticas de este resultaron impopulares. Aparte, el colchón de él no logró ir hacia Hillary, como ella esperaba. Las últimas acciones de Obama, como restablecer relaciones con Cuba, son para los ‘blancos sin educación’ una traición a John F. Kennedy, el demócrata que alentó una invasión contra Fidel. El republicano le echó la culpa a Barack Obama de haber hecho florecer a ese sanguinario grupo terrorista musulmán, Estado Islámico, el ISIS, que pone los pelos de punta a los norteamericanos, y se lo achacó en cada debate que tuvo con Hillary y la dejó mal parada. ‘Ellos (los musulmanes) no deben vivir ni ingresar al país’, bramó. Donald era el verdadero outsider. Mientras fuera del país era un monstruo, dentro de su terruño subía en las encuestas. Después de los debates se puso un puntito abajo en las encuestas, pero tenía un voto escondido, que solo salió a la luz el día de la votación. Me quedé corto, mañana continúo. Apago el televisor.