Sendero Luminoso: El Búho recuerda el día de la captura de Abimael Guzmán

Sendero Luminoso, liderado por el sanguinario Abimael Guzmán, le había declarado la guerra al Estado peruano desde mayo de 1980. El Búho ingresa al túnel del tiempo para hablar del grupo maoísta al que conoció de cerca en sus épocas universitarias.

Abimael Guzmán, líder de Sendero Luminoso

Abimael Guzmán, líder de Sendero Luminoso. (Foto: AP)

Abimael Guzmán, líder de Sendero Luminoso. (Foto: AP)

Este Búho nunca olvidará el día en que cayó Abimael Guzmán, sanguinario líder del grupo terrorista Sendero Luminoso, el 12 de setiembre de 1992. El grupo maoísta había declarado la guerra al Estado peruano desde mayo de 1980. Las masacres de centenares de campesinos, los asesinatos selectivos de autoridades, alcaldes gobernadores, líderes populares como María Elena Moyano, policías, militares, eran ordenados por el llamado ‘Presidente Gonzalo’ y le rendían culto a la personalidad, al mismo estilo de los ‘guardias rojos’ al dictador chino Mao Tse Tung.

Un grupo policial especializado, el GEIN, trabajó incansablemente para capturarlo. Este columnista conoció muy de cerca a Sendero. Ingreso al túnel del tiempo. Año 1979, entro de ‘cachimbo’ a la Universidad de San Marcos, que vivía tiempos convulsionados. Nunca olvidaré cuando estaba con mi manchita en el comedor universitario de Cangallo, a finales de ese año. Allí había un grupo que no hacía proselitismo universitario, cuyo líder era el misterioso abogado arequipeño Abimael Guzmán. Una mancha de senderistas llegó de distintas universidades y exigió a gritos que se debatiera la situación nacional. Anunciaron que ‘de acuerdo a su Noveno Pleno del Comité Central’ iban a iniciar la ¡¡lucha armada el 18 de abril de 1980! Todos se mataron de la risa.

Sendero Luminoso era un grupo que solo tenía influencia en los sindicatos de hoteleros y chifas. ‘¿Van a tirarle wantán frito a la represión?’. Así los vacilaban. Nadie se imaginó que iban a cumplir con su delirante palabra y que su ‘lucha armada’ ocasionaría miles de muertos en más de una década. Pero este Búho vio en el aula 1-A de Letras al mismísimo Abimael Guzmán, quien llegó a la Ciudad Universitaria a debatir con Saturnino ‘Satuco’ Paredes, quien era constituyente y líder del PCP ‘Bandera Roja’, de tendencia albanesa, que tenía una importante presencia en San Marcos.

En esos tiempos tan oscuros, para que se den una idea, en la Decana ese debate era equiparable y trascendental, como el de PPK con Keiko. Este periodista tenía 16 años y nunca había asistido de noche a la Ciudad Universitaria. Vi otro mundo. Eran discusiones entre el marxismo de Mao de Guzmán y el de Enver Hoxha, líder albanés de ‘Satuco’. Allí observé que los senderistas eran fanáticos al extremo. Al constituyente lo expulsaron tirándole de todo, al tiempo que le gritaban ¡¡cabeza de ánfora!! Sendero odiaba las elecciones democráticas.

Guzmán había nacido en Mollendo y era hijo natural de un comerciante de posición acomodada, que tuvo diez hijos con distintas mujeres. Una de ellas, Berenice Reynoso, madre de Abimael, quien vivió con su familia materna en el Callao. Pero cuando el niño tenía seis años su mamá lo abandonó y él vivió con su padre en Arequipa. Allí estudió Derecho y Filosofía en la Universidad San Agustín. Era tímido y obsesivo, e ingresó a militar en el Partido Comunista Peruano de Jorge del Prado.

Cuando se produjo la ruptura entre los comunistas rusos y chinos, con Mao a la cabeza, Guzmán escoltó a Saturnino Paredes y fundaron el PCP ‘Bandera Roja’, de tendencia pro china. Luego, las juventudes se rebelarían contra el viejo ‘Satuco’ y formarían otros grupos. Uno fue el de Guzmán, quien se trasladó a radicar a Ayacucho como docente, después de vivir varios años en China.

Cuando al desaparecido exalcalde izquierdista de Lima, Alfonso Barrantes, le preguntaron si había conocido al misterioso ‘Presidente Gonzalo’, respondió: ‘Sí, lo conocí, fue en la redada contra la izquierda por el Paro Nacional de 1977. Como éramos dos ‘viejos’ nos colocaron en un calabozo con una sola cama para que nos peleáramos por ella. Sabía que él me despreciaba y era más fuerte’. El periodista, mosca, le preguntó: ‘¿Y quién se quedó con la cama?’. Y el astuto ‘Frejolito’ respondió: ‘Dormimos de espalda a espalda, como duermen los hombres’. Pero ambos siguieron rumbos totalmente distintos. Barrantes logró unir a la izquierda y la hizo llegar al municipio de Lima en elecciones democráticas. Abimael concentró su odio al país y ocasionó un genocidio. Apago el televisor.

Abimael Guzmán: La Captura del Siglo

Abimael Guzmán: La Captura del Siglo

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