Juan Carlos Orderique y Malcom Mendocha

El fotógrafo Gary brinda nos cuenta la historia de Juan Carlos Orderique. 

Seño María

Seño María

Seño María

Mi amigo, el fotógrafo Gary, llegó al restaurante por su bufé criollo: carapulcra chinchana, ají de gallina, cau cau de mondonguito, arrocito blanco y rocotito molido. Para calmar la sed, pidió una jarrita de agua de carambola al tiempo. “María, llegó a la Redacción, mi amigo, el gran periodista y marketero ayacuchano, Malcom Mendocha.

‘Gary, después de entrevistar a la legendaria Yola Polastri, en Canal 4, me quedé observando su noticiero infantil ‘El Americanito’ y me despertó admiración el tierno reportaje a la estrella mexicana ¡‘El profesor Jirafales’!, a cargo de un seriecito niño delgado, con el pelito en la frente. Era el hoy famoso y divertido Juan Carlos Orderique, aclamado por los hinchas como ‘el rey de la previa’, en ‘Fútbol en América’.

Nos vimos en el estadio ‘Miguel Grau’, en el Callao, haciéndola linda con la histórica barra del ‘Vamos Boys’ y recordó cómo se destapó en el periodismo.

Me contó que no destacó en su primera aparición en Canal 33. Nostálgico, me dijo que solo papá y mamá lo veían.

Resignado y con fibra histriónica para ser actor, estudió teatro en la Católica. No quiso ser carga familiar y se ‘recurseó’ animando eventos deportivos.

Como redactor de los partidos locales, volví a apreciar a un desenfadado novato reportero, que solo ponía el micrófono a los jugadores y lo miraban con indiferencia. Ahora, lo buscan, le hacen la ‘patería’ y le piden chistes.

‘El príncipe’, Erick Osores, apostó por el ‘burbujito’. Le invocó hacer algo distinto en la Copa América 2004. Asumió el reto, aunque tenso, le salió una criolla secuencia.

En las calles de San Francisco, Estados Unidos, antes del partido Perú-México, lo abordó una multitud de compatriotas. Un ansioso joven le pidió enviar un saludito a su ‘viejita’. Era imposible cumplir con todos. Con sinceridad y pena le dijo: ‘Lo que no sabes es que, ¡tu saludo no va a salir!’. Se mataron de la risa, pero por un descuido técnico quedó grabado. Así acuñó su ocurrencia insignia.

El campeón de marinera levanta tribunas con inagotable chispa. Abre su alegre corazón a los chiquillos, deja extasiados a los televidentes. Pese a todo no ha perdido la postura, siempre con las zapatillas en la tierra. Su piel es la sagrada blanquirroja’”. Pucha, el señor Malcom tiene razón, una persona jamás debe perder la ‘brújula’. Por más fama y dinero que tenga, siempre se debe mantener la humildad. Me voy, cuídense.