Parejas criminales
Seño María

Mi amigo Gary llegó al restaurante por su sopita a la minuta y su escabeche de pescado, además de su jarrita de hierba luisa tibiecita. “María, hay hombres y mujeres que unen sus vidas para, en pareja, dedicarse a la delincuencia y, a veces, hasta cometer los más despiadados crímenes. Entre los casos más sonados registrados en la historia delictiva del Perú están el de ‘Django’ y la ‘Chica Dinamita’, o el de Marco Arenas, quien quemó a su madre adoptiva en complicidad de su enamorada Fernanda Lora.

El más reciente, salvando las distancias, es el de , acusada de ser la autora intelectual del asalto y robo de medio millón de soles de una agencia del Banco de Crédito con su enamorado Miguel Villanueva Paz y otros seis cómplices.

Resulta difícil entender por qué una mujer puede ser capaz de unirse a un peligroso delincuente hasta convertirse en su cómplice. Según la psicología, se llama ‘hibristofilia’ y es un tipo de parafilia (trastorno sexual) que se da cuando un hombre o una mujer siente atracción por una persona peligrosa. Si bien las causas de esta enfermedad pueden ser físicas o psicológicas, una salud mental adecuada en la infancia y adolescencia, un clima de armonía en el hogar, el amor y la buena relación de los padres con sus hijos, entre otros factores, podrían garantizar una salud mental plena en la adultez.

Uno de los casos de mentes criminales más sonados que registra la historia es el de Bonnie Parker y Clyde Barrow, quienes fueron considerados como ‘enemigos públicos’ de Estados Unidos en los años 30. Asaltaban desde pequeñas gasolineras hasta grandes bancos a sangre y fuego. Unidos por el amor y la maldad, solo los separó la muerte, cuando fueron abatidos en una carretera por policías de Luisiana y Texas.

Una década después, apareció Raymond Fernández, quien iba al encuentro de mujeres que publicaban anuncios de corazones solitarios en las revistas, pero las enamoraba y las asaltaba. Así conoció a Martha Beck, pero en vez de robarle se unió a ella para asaltar y asesinar juntos. En 1951, ambos fueron sentenciados a muerte y ejecutados en la cárcel de ‘Sing Sing’ (Nueva York).

Un caso especial fue el de David y Catherine Birnie, dos australianos que se conocieron desde niños y se unieron en su juventud para desatar una ola de crímenes, que incluían asaltos, violaciones y asesinatos. David se suicidó en el 2005 y Catherine sigue cumpliendo su sentencia a cadena perpetua.

Algunos de estos casos han sido tan sonados que dieron origen a obras literarias y películas, como ‘Bonnie & Clyde’ y ‘Django, la otra cara’. Los padres tenemos la gran responsabilidad de hacer todo lo posible para no permitir que nuestros hijos sigan ese camino”. Gary tiene razón. Me voy, cuídense.

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