Dota 2: Cuidado con la peligrosa adicción a videojuegos e Internet

Videojuegos causan sentimiento de poder y se puede pasar de lo virtual a lo real. Psiquiatra da alerta tras crimen cometido por jugador de ‘Dota 2’.

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Cada vez más jóvenes incluso niños y también profesionales centran su entretenimiento en los videojuegos. Pero ¿cómo se vincula eso con la personalidad y qué conductas podrían desencadenarse si se llega a la ciberadicción o ludopatía?

Hace unos días, Erik Espinal, estudiante universitario, jugador de Dota 2, asesinó a su amiga porque se negó a tener intimidad sexual con él, y lo confesó.

“La adicción al Internet es más fácil que ocurra en personalidades inestables, boderline o de perfil psicopático. Cuando la adicción se enraíza, pasan de lo virtual a lo real, se frustran y descargan agresividad”, dijo a Trome el médico psiquiatra Freddy Vásquez, profesor de la Universidad Peruana Cayetano Heredia.

Aunque hay videojuegos educativos, la mayoría son violentos y por niveles de complejidad, que agravan psicopatologías y les genera sentimiento de poder (por derrotar a otro), que puede manejar la voluntad.

“Al frustrarse, como pudo ser con la negativa de la joven, se traduce en agresión”, explicó.

HIPERCONECTADOS

Se vive una generación de chicos ‘hiperconectados’ a los ‘juegos on line’ y con mal manejo de impulsos. Desde niños con acceso a smartphones, tablets, Laptops y padres muy permisivos. “A consulta, muchas veces, llegan cuando ya hubo crisis de violencia o cuando el niño escapó de casa”, remarcó el psiquiatra.

TOME EN CUENTA

La Internet para ellos es como una droga. Algunos lo combinan con sustancias psicoadictivas.

Padres: Dediquen tiempo a sus hijos. También controlen: Máximo 2 horas de uso de Internet, videojuegos.

Alerta: Solo se divierte si juega, se aísla, no hace bien sus actividades, deja de dormir o de comer.

Buscan satisfacción permanente de ganar un juego.

En pleno juego, no intente impedírselo o reprocharle su actitud. Podría reaccionar con violencia.

Se vuelven ‘ciberautistas’. Aunque jueguen en grupo, no se miran a cara.

Si su hijo o un familiar es ludópata, busque ayuda en centros especializados.

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