Domingo, 19 de agosto de 2007
Bussines son bussines
Por: El Búho
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  • La 'Potoncita' Mónica Adaro se casó por religioso en Los Ángeles. Las fotos la muestran feliz. Cuando se refiere a su marido, dueño de restaurantes en California, ella dice 'Martín es el esposo que muchas quisieran tener'. Habla desde Estados Unidos para que se enteren 'las envidiosas'. Pero este Búho ingresa al túnel del tiempo. Un programa de espectáculos estaba decidido a demostrar que varias 'bailarinas' de espacios cómicos se prostituían clandestinamente. Recordemos que eran los tiempos infames de la inmunda dictadura del 'Chino' Fujimori y su socio, el siniestro Vladimiro Montesinos. Los esbirros del 'Doc' interceptaban teléfonos e introducían cámaras de video a las habitaciones de hoteles, como 'Las Suites', para chantajear a políticos y personajes que podían servir al régimen. Pero a la producción de ese canal se le ocurrió contratar a un malandrín de barrio con pinta de angustiado sexual y le entregó mil dólares. Ellos ya tenían información certera que una gorda trabajaba como asistente de Mónica y Yesabella. Era ella la que contestaba el teléfono y realizaba la transacción comercial. Una vez acordado el precio, esperaba al 'cliente' en la habitación del hotel y en el baño, éste entregaba el dinero a la gorda, quien informaba a su 'sobrina' que todo estaba 'Ok'. Recién en ese momento, la Adaro se acercaba a acariciarlo y empezaba a desnudarse. El video habló por sí solo. Los televidentes se dieron cuenta que lo que había era una simple transacción comercial por sexo, de donde surgió la famosa frase de la 'Potoncita', 'Bussines son bussines' (negocios son negocios), luego que se negara a darle una 'yapita' al fogoso. Con Yesabella, el parroquiano se pasó de 'rata'. No sólo se prestó para desenmascarar a la bailarina como prostituta, sino que compró coca para invitarle y así hacerla ver ante todo el país no sólo como 'lolita', sino como coquera. El programa defendió su reportaje, sosteniendo que el meretricio clandestino está penado por la ley y ellas estaban cometiendo un delito. 'No metimos una cámara en su casa o la filmamos con su novio', sustentó el abogado de Magaly, pero la justicia condenó a la conductora. Después de ese ampay, la 'Potoncita' y Yesabella quisieron suicidarse. Hoy ambas están felizmente casadas con hombres que las aman y no dan crédito al pasado de sus parejas. Allá ellos. Apago el televisor.
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