|
Han pasado cinco días del devastador terremoto y los damnificados de Pisco, Chincha e Ica siguen reclamando desesperados ayuda para paliar las necesidades más mínimas: darle de comer a la población, vestir a los niños, taparse con frazadas, etc. Pero la asistencia tarda. Son toneladas de ayuda que se mosquean en los depósitos de la municipalidad, en el mismo estadio Nacional, en los canales. ¿Hasta cuándo van a esperar para enviarlas de inmediato? ¿Qué quieren, que se arrumen para que se vean bonito en los diarios y en la televisión? Alan García se va de boca. Se pasea por Pisco y, a la vuelta, los saqueadores quieren hacer de las suyas, aprovechando la necesidad de la población. Llaman de Cañete: 'Señor Búho, los delincuentes fugados de Tambo de Mora están saqueando en San Vicente e Imperial, pero la policía brilla por su ausencia. Click'. Resulta increíble que el Presidente hable de darles miles de soles a los afectados para que reconstruyan sus viviendas, si ni siquiera es capaz de entregar un vaso con quáquer y un pan con mantequilla a los niños de Pisco. ¿Alguien sabe qué está haciendo el Pronaa? Esa institución debió ser la primera en ponerse las pilas y no esperar a que lleguen los aviones del extranjero con ayuda humanitaria. Es una vergüenza que el alcalde de Pueblo Libre, Rafael Santos, haya llegado primero con ayuda a la zona del desastre, antes que los funcionarios de ese programa de asistencia alimentaria. Estos funcionarios deberían renunciar por incapaces. En Pisco, pese a que la ciudad estaba devastada, se demoraron ¡cuatro días! en instalar la luz en la Plaza de Armas. A nadie se le ocurrió traer un grupo electrógeno para que los pobladores puedan ver, aunque sea por televisión -como todo el país, sobre todo la ciudadanía de Lima- cómo hacían una extraordinaria cadena de solidaridad para con ellos. Humildes pobladores de Barrios Altos, Puerto Nuevo en el Callao, hasta los internos de 'Sarita Colonia', llegaron al estadio Nacional para dar sus donativos. También en los municipios y los canales de TV. Esas imágenes hubiesen, al menos, reanimado alguito a los pisqueños. Que sepan que no están solos y sus hermanos de aquí y los países amigos de todo el mundo vienen colaborando. Mención aparte la tiene el presidente colombiano, Álvaro Uribe, quien llegó con sus ministros a dar ayuda y solidarizarse con los damnificados. Con Colombia nos une una gran amistad, no sólo porque han sufrido los embates de la naturaleza, sino también el cáncer del terrorismo y el maldito narcotráfico. Apago el televisor.
|