Domingo, 26 de agosto de 2007
No metan uñas
Por: El Búho
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  • El presidente García ya empezó, sin ningún rubor ni pizca de autocrítica, a decir, 'no podemos llevar ayuda a la puerta de cincuenta mil casitas. Los que quieren socorro y están fuera de la zona de reparto, tienen que llegar a pedirla en los lugares establecidos'. Qué distinto al hablantín García, quien prometía que 'nadie se iba a morir de sed ni hambre' porque a ningún damnificado le iba a faltar agua ni alimentos. La realidad lo cacheteó en la cara. Pese a la espectacularidad de sus primeras intervenciones en la zona del desastre, él no tenía ninguna información real de lo que estaba pasando. Cinco días después recién llegaron los grupos electrógenos. Claro, como el mandatario sólo daba cara a la prensa de día, no le importaba que los pobres pisqueños ni siquiera pudieran tener luz para ver por TV cómo se organizaba la gran ayuda desde Lima y los países vecinos. Tardó una eternidad en ordenar la intervención militar y policial para contener los saqueos y el pillaje de gente desesperada y de delincuentes. Siempre negó los asaltos y las amenazas de plagas, pese a que las cámaras de televisión mostraban otra realidad. Sus aparatosas presentaciones con políticos hermanos, como el presidente de Colombia, sólo buscaron opacar la otra cara de la moneda: la gente en Pisco y, sobre todo, en las zonas aledañas y rurales no tenía qué comer y la ayuda nunca llegaba. Sólo se hizo presente en esos lugares la ayuda de particulares, desde Arequipa, la de actores, empresas privadas o alcaldes distritales como Freddy Ternero de San Martín de Porres, Allison de Magdalena y Santos de Pueblo Libre, entre otros. En Lima, increíblemente, toneladas de víveres ya embalados, permanecen hasta ahora frente a la municipalidad de Lima. Este Búho, el domingo a medianoche, pasó por allí y sintió indignación y vergüenza ajena. Los policías custodiaban centenares de bolsas que donaron los ciudadanos de buena fe. ¿Qué hacían después de cinco días a la intemperie decenas de colchones que se mojaban con la llovizna persistente de la capital? Miren nomás el pésimo ejemplo que dio la subgerenta de Defensa Civil de La Victoria, a quien se llevó a su casa un lote de alimentos donados para los damnificados. No se debe traficar con el dolor ajeno. Apago el televisor.
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