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Me van a perdonar mis lectores, pero este Búho no puede reprimir su indignación y sentir vergüenza ajena, y voy a calificar de 'buitres' a dos personajes que se aprovechan de la terrible situación de los damnificados de Pisco, para satisfacer sus deleznables afanes de figuración, de lucrar y sacar provecho con el dolor ajeno. Laura, hasta el tercer día, estaba en su departamento muerta de miedo por el sismo y en lo menos que pensaba era en nuestros hermanos del sur. Las réplicas la tenían histérica, aburrida y el pelucón no sabía qué hacer para picarle unos dólares y escaparse a su tierra. Pero se le presentó la Virgen, cuando el enviado de 'Televisa' cometió un error y ella, al leer en los diarios las noticias de la tragedia, llamó al mismísimo programa charro, desmintió al colega y se ofreció a organizar una caravana ofreciéndoles a los mexicanos morbo, dolor y bronca. Pero nadie imaginó que la desocupada conductora se iba a comportar tan groseramente, sin respetar el dolor de los familiares de los muertos y, peor aún, el trabajo abnegado de los brigadistas, los que laboran sin descanso, desde el primer día de la tragedia como voluntarios y no cobran un sol, ni les interesa que sepan sus nombres. A diferencia de Laura y el pelucón, que no daban un paso sin los camarógrafos de 'Televisa'. En plena Plaza de Armas de Pisco armó su payasada, que indigna a los miles de peruanos que dieron su aporte anónimo a los damnificados. He aquí la agresión de Laura a un brigadista de Defensa Civil:
Laura: ¡No están haciendo nada! (...)
Brigadista: No mienta. Esto no es así, como usted dice...
Laura: ¡No me joda! Usted, es una m... ¿Dónde están las toneladas de ayuda (...)?
Brigadista: ¿Y dónde está su ayuda? ¿Dígame para qué ha venido? Sé que su persona está de capa caída, pero por favor, no venga aquí a aprovecharse de la desgracia ajena.
Laura: Usted es una m... ¿Qué hace con la ayuda (...)?
Brigadista: Usted es peor. Yo no me encamé con Montesinos.
Pero eso no fue todo, el pelucón braguetero le mentó la madre al brigadista y se le fue encima. Increíble. Mientras que en su delirio, la abogada 'requintaba' a los militares que no la dejaban ingresar a la peligrosísima zona de derrumbe del hotel 'Embassy'. No le importaba nada, sólo levantar el morbo en México. No le interesaba el trabajo de nuestros soldados, ni el dolor de los familiares. Sólo ganarse, de mala manera, sus frijoles para mantener a su pelucón. Qué vergüenza. Apago el televisor.
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