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Hace unos días, este Búho escribió la primera parte de un tema que merecía un comentario más sesudo. A propósito del cruel y despiadado asesinato de una estudiante trujillana, cometido presumiblemente por su esposo, un ciudadano norteamericano al que conoció por Internet y se casó en tiempo récord, escribí una columna titulada 'Amores por Internet'. Allí planteaba que esta 'red de redes' es un instrumento maravilloso, y recordaba toda la valiosísima información sobre todo los campos del conocimiento humano, nos daban los portales 'Yahoo' o 'Google'. También el portal 'YouTube', donde por ejemplo, ahorita puedo ver las competencias del Mundial de Atletismo de Osaka. O las peleas de Muhammad Alí o Jack Dempsey. O los fragmentos de óperas como 'Carmen' de Bizet o conciertos de Leonard Cohen. Hasta los goles de Teófilo Cubillas, César Cueto, el Santos de Pelé o el Independiente de Percy Rojas.
Pero nunca estaré de acuerdo con esos 'romances' que se dan en los almibarados y mentirosos 'chats', porque envician a los solitarios a apolillarse y escaldarse en cabinas públicas por horas. Acostumbrándose a mentir. A falsear identidades, ocupaciones, hasta físicos. Y no sólo hablo de chiquillos escolares o desocupados, o personas de un nivel cultural y social muy bajo. Conocí a un colega que era el 'rey' del chateo sentimental. Cuando se hizo 'novio' de una uruguaya, ésta le pidió una foto. El moreno periodista deportivo llamó como loco al Archivo: '¡Chávez, carajo, tráeme la foto de Diego Bertie, urgente!' La uruguaya se fue a dormir esa noche pensando que su galán del chat era un peruano con pinta de actor de cine. Pero esas son anécdotas y juegos de niños, comparado con los psicópatas, pedófilos y asesinos, que se esconden tras el chat para encontrar víctimas. En varios países del mundo se han dado casos de enfermos que han secuestrado y asesinado a jovencitas, algunas menores de edad. Alguien me puede decir que son casos aislados. Puede ser. Pero no se puede negar lo otro. Pregúntenle al padre de la estudiante trujillana asesinada por un norteamericano al que conoció en el chat, ¿qué opina de esta clase de romances 'cibernéticos'? No hay nada como mirar a una mujer a los ojos a la hora que te dice 'te amo'. Además, el amor es una cuestión de piel y hasta de olores y no de frías teclas. Apago el televisor.
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