Domingo, 9 de setiembre de 2007
Cristian vs. Vero
Por: El Búho
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'Los ricos también lloran', ese fue el título de una de las novelas más exitosas de América Latina. Comparada sólo con 'El derecho de nacer'. A finales de los 70, la 'chaparrita' Verónica Castro interpretó el papel de su vida, encarnando a 'Mariana', una muchacha que llega como recogida a un hogar de millonarios y se enamora del hijo, un playboy. La historia de la Cenicienta a la mexicana. La 'Vero' fue bautizada como el rostro más bello de México. Sin embargo, su vida privada fue un misterio. Amada e idolatrada hasta en Europa del Este y China, la artista fue la reina de las telenovelas, pero nunca imaginó que la suya sería inacabable. Empezó cuando la prensa descubrió que estaba embarazada. La aparentemente 'inofensiva' actriz se negó a revelar el nombre del padre de su hijo. Ni los ruegos de los mandamases de 'Televisa' la convencieron. 'Vas a destruir tu carrera', le advertían. 'Ya no vas a interpretar el papel de buena. Si no lo revelas al público, pensarán que es un hombre casado o que no sabes cuál de tus amantes es el padre', le decían. Pero la 'chaparrita' soportó el temporal y nunca lo quiso decir. Sólo cuando su hijo Cristian fue mayor, a insistencia de éste, le confesó el nombre. Aunque era un secreto a voces, se trataba del famoso cómico Manuel 'El loco' Valdés, hermano del popular 'Don Ramón'. La 'Vero' siempre fue una mujer contradictoria, muy distinta a los papeles que interpretaba en sus telenovelas. Despreciaba a los galanes jóvenes que la rodeaban y se relacionó con un cómico bohemio y mujeriego. Ser padre y madre, la hizo dominante. Eso le creó problemas con su hijo. Cuando éste decidió casarse, cuestionó sus decisiones. Con razón o no, el joven sentía que la intromisión de la actriz era intolerable. Prefirió a la mujer que a la autora de sus días. Hoy, dolido, la culpa de haberlo hecho un bastardo. De haberlo atormentado años cuando le preguntaba quién era su padre, y ella le respondía con silencio. Los hijos que sólo conocen a su padre o a su madre, viven con un estigma. Una ansiedad que crece, paradójicamente, con los años. Es la más trágica telenovela de la madre y la más desgarradora canción del hijo. Apago el televisor.

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