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Tengo dos imágenes de Tula Rodríguez. La primera, cuando este Búho trabajaba en una revista de espectáculos y la aspirante a bailarina llegaba chibolita, de la mano de su mamá, al set horrible y tugurizado de 'Risas y salsa'. Era menor de edad y tenía un trasero realmente insolente. Como diría Bayly, estos ojitos veían cómo los cómicos consagrados piropeaban no a la chibola, sino a su mamá que, debemos decirlo, estaba guapetona. ¿Por qué una señora llevaba a su hija a un set donde habitaba un zoológico de fieras?, me preguntaba. Pero los tiempos cambian. Hoy, luego de casi una década, Tula tiene programa en la TV, departamento, Spa y carro del año. En el año 96, la conocí cuando laboraba en un diario popular. Esa tarde hicimos una producción con 'Loverita' Ramírez, goleador de Alianza Lima y una Tula chibolita. Ya había sido novia del disforzado Edwin Sierra, de los chistosos de la radio. La bailarina estaba tan ávida de publicidad, que a la salida del periódico se fue con el futbolista y luego vivieron un romance. En esa época, el viejo 'Melcochita' llegó de Estados Unidos. Era una leyenda. Ni bien pisó el set, se comentó que hubo algo. 'Melcocha' es tan caballero que nunca habla de más, pero una vez, cuando la bailarina lo ofendió, la amenazó con recobrar la memoria. Ella nunca más lo maleteó. Este columnista considera que Tula tiene un gran talento como actriz. No sólo cuando fue carne de cañón en 'Pantaleón y las visitadoras' como 'La peludita'. En la novela de época 'Luz María', con Christian Meier y la colocha Angie Cepeda, demostró que tiene condiciones. También en 'Chicha tu madre', una cinta nacional simpática. Pero ella parece que no se da cuenta. Si baila enseñando el cucú y le pagan bien, está feliz. Ahora vuelve a incursionar en la animación. Definitivamente, no es lo suyo. Gisela lo hizo porque tenía harta calle y ese feeling con los televidentes. Se dice que la rubia es la que le daba los consejitos a su pupila. 'Lo princpal es hacer dinero, el amor es secundario', se comenta que le dijo alguna vez. Ahora vinculan a Tula con el aún esposo de Gisela. Ella llora y jura que no se metería en una relación de a dos. Pero cuando el río suena... Apago el televisor.
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