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Este Búho ya no tiene dudas que el gobierno de Alan García mantiene un matrimonio descarado con el fujimorismo en el Congreso. Parece que también se empeña en mantener otra relación furtiva, pero que a medida que avanza el gobierno se torna cada vez más fuerte, al punto que 'la trampa' se puede convertir en la oficial. Esa 'amante' que mantiene embobado a García es el fujimorismo salpicado en denuncias graves ligadas a la corrupción y violación de derechos humanos, ademas de exhibir un pensamiento retrógrado. En este último se ubican sus vicepresidentes, sobre todo el marino. Por otro lado, desde el Parlamento, el aprismo se esfuerza por tapar la corrupción de congresistas que han delinquido contratando empleados fantasmas, como Tula Benites. Al mismo tiempo, se notó una visible hostilización a los procuradores anticorrupción, siniestra maniobra que se hundió cuando Chile extraditó al 'Chino' y malogró el plan de Alan. Pero la gota que derrama el vaso es que nombre como ministra de Justicia ¡a la abogada del hijo del prófugo Ernesto Schütz!, el delincuente que está escondido como las ratas, con millones de dólares que le pagó Montesinos para vender la línea de Panamericana y engañar al pueblo. Rosario Fernández, como abogada, tiene todo el derecho de defender a cualquier ciudadano, hasta a narcotraficantes y corruptos comprobados y todavía prófugos, que se burlan de la justicia peruana. Les puede cobrar miles de dólares a ellos y nadie le reprocha su profesionalismo. A lo que está impedida moralmente es a asumir un cargo público, todavía ¡en el Misterio de Justicia! El delito de Schütz es aún peor que un vulgar narcotraficante. El prófugo se corrompió con Montesinos, quien recibió más de diez millones de dólares, dinero sucio del narcotráfico, de la compra de armas, del robo de las arcas de las cajas de ahorro de las Fuerzas Armadas. Ella defendió al hijo, sabiendo que el pelado estaba salpicado de podredumbre. ¿Cómo puede ser ministra de Justicia, en pleno juicio a Fujimori y Montesinos, una mujer que está vinculada a un socio de los corruptos? Alan García cruzó la línea. Ni Keiko se hubiera imaginado mejor regalo de Navidad del presidente. Apago el televisor.
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