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Este Búho fue un fiel seguidor de 'Pocho' Rospigliosi, desde que tuvo uso de razón. Mi tío Kike, pese a que simpatizaba con el gobierno del general Juan Velasco, que botó a 'Pocho' de 'La Crónica', porque quería eliminar el fútbol profesional y 'el periodista representaba a la oligarquía de los Prado (sic)', era un incondicional de la revista 'Ovación' y de su programa de radio. Se equivocaban los velasquistas, 'Pocho' no era ni reaccionario, zurdo o de centro. Fue un hombre cuya ideología era satisfacer sus gustos de niño grande: ver fútbol, pero no solo el análisis del periodista sabelotodo. Él vio más allá de lo evidente. Se preocupó por lo que rodeaba al deporte en sí. Las anécdotas del camarín, la vida de los personajes. Cuando viajaba para un partido, se iba con periodistas famosos a los mejores restaurantes, boites, conciertos, y lo contaba todo en 'Pocho y su columna'. Allí de chibolo, conocí a Olga Guillot, Los Panchos, Lucho Gatica o Daniel Santos. 'Pocho' se reunía con grandes periodistas y jugadores famosos antiguos en México, Buenos Aires o Santiago. Y lo contaba todo. Su talento era la historia en sí, con notas riquísimas y graciosas y aleccionadoras, no el estilo literario. 'Pocho' era fútbol, tertulia, buena comida, buena música. Recuerden 'Tres en Ovación'. Este hombre decidió que Micky iba a ser su heredero. A los 12 años, mientras este Búho se torturaba en las clases de segundo de media, Micky debutaba como periodista en el Mundial Argentina 78. Lo escuchaba todas las mañanas, desde Córdoba o Mendoza. Él ingresó al Récord Guinness. Y el chibolo no lo hacía mal. Lo que se hereda, no se hurta. Pero se diferenció de su papá en varios aspectos. 'Pocho' era concertador al máximo. Siempre se llevó bien con el poder, 'a excepción de Velasco'. Micky resultó más confrontacional. Fue declarado enemigo por las corruptelas de algunos presidentes de la FPF. Quienes trabajaron con él resaltan que, como su papá, era amiguero y ayudaba a sus amigos. Como 'Pocho', sintió que algunos lo traicionaron, y eso lo llevó a tener broncas con colegas a los que había ayudado. Aunque al final de su vida supo perdonarlos. Para 'Pocho', su mujer, la música, los caballos y el buen comer lo eran todo. Micky vivió la vida más intensamente, fue mujeriego, bohemio. Pero me quedé corto. Mañana continúo con el Micky que conocí en mi época en que transité por el periodismo deportivo. Apago el televisor.
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