28 de julio de 2009
El hijo de 'Pocho'
Por El Búho
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Este Búho reflexionaba ayer sobre la muerte de Micky. Los niños de nuestra generación lo envidiábamos, como lo hacíamos con Tatum O'Neal en la película 'Luna de papel'. Creo que, en esta vida, hay gente predestinada. Y el hijo del gran 'Pocho' era uno de ellos. Micky era el único que podía seguir los pasos del director del recordado 'Gigante deportivo'. Pero a diferencia de su padre y mentor, Micky era confrontacional. 'Pocho' marcó toda una época en el periodismo deportivo peruano. No era solo las transmisiones de los partidos. Era todo el espectáculo que lo rodeaba. También sabía entrar a la vida íntima del jugador. Y lo hacía bien. Tenía cosas de Augusto Ferrando. Recuerdo sus impresionantes y maratónicas transmisiones. Cuando hacía hablar a un crack con su papá que vivía en Estados Unidos. La nota terminaba en llanto. Todo el mundo escuchaba 'Ovación'. Jaime Bayly cuenta que, de adolescente, una vez se escapó de su casa para ir al estadio Nacional a mirar por la ventana de la cabina de radio a 'Pocho'. Lo admiraba.

Micky contó que sufrió mucho la muerte de su padre a raíz de un derrame cerebral. Una noche estaban transmitiendo un partido de Alianza Lima en Matute y él le dio el pase para que hable y 'Pocho' se quedó callado, mirando al vacío. Allí se dio cuenta que algo malo pasaba. Tras su muerte, un joven Micky tuvo que asumir la posta. Pero los tiempos habían cambiado. Y si bien para 'Pocho' su vida era el trabajo, la comida y los caballos, el hijo salió algo bohemio y mujeriego. Al final terminó perdiendo la radio. Pero hay algo que todos rescatan de él. Era una gran persona. De buen corazón, siempre dispuesto a ayudar a los que estaban a su lado. Amaba la buena vida y gastaba a manos llenas. Sus últimos tiempos no fueron de bonanza económica, pero su carácter de hombre luchador y de empuje se los llevó hasta el final. Dos hechos, sin duda, marcaron su vida: la muerte de su querida madre y el divorcio de su esposa Claudia Ripamonti, que se fue a vivir a Chile llevándose a su hijo. Sintió el golpe, pero salió adelante. Luego vino su penosa enfermedad que supo afrontar con un espíritu inquebrantable. Descansa en paz, Micky. Apago el televisor.

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