27 de octubre de 2009
El payaso Dieguito
Por: El Búho
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A este Búho, francamente, no le extraña que Diego Maradona diga tonterías, que se convierta en un mono con metralleta cuando agarra un micro. En esta columna siempre he repetido una sentencia que me acompaña para hacer de oídos sordos a los comentarios más estúpidos, a las 'ofensas' lanzadas por tarados: la ignorancia es atrevida. Diego fue uno de los más grandes jugadores de la historia, un genio como Pelé. Pero creo que otra cosa es el Maradona personaje público, fuera de las canchas. Eso es harina de otro costal. En Nápoles, cuando no estaba jugando, se relacionaba con los más conspicuos mafiosos de la tenebrosa 'Camorra'. Ellos le ponían mujeres y la 'blanca' doble 9 (de pureza). Allí se hizo adicto, se relacionaba con bailarinas de clubes nocturnos y dio varias veces positivo en el control antidoping, al punto que en su club le hacían chequeos internos un día antes... y si daba positivo, no lo ponían. Se convirtió en un vicioso y su fracaso en el Mundial de USA 94 solo sirvió para introducirlo aún más en el mundo de las drogas. Se volvió un cocainómano compulsivo. Paraba encerrado en las habitaciones de su mansión y cuando estaba pasado de tragos y coca, salía a la puerta a disparar perdigones a los periodistas. Por ser Maradona, esa salvaje agresión a los hombres de prensa se la perdonaron. Imagínense, Magaly por menos fue a 'Santa Mónica'. Cuando lo detuvieron desnudo, drogado, en la cama con dos amigos malogrados, tocó fondo. Por la euforia que le producían sus 'grandes aspiraciones', comenzó a lanzar un cantinflesco discurso político, donde colocaba al dictador Fidel Castro como el adalid de 'la libertad y la justicia'. Demás está decir que, en la isla, Diego vivió la 'desintoxicación' más trafera de la historia, al punto que regresó a su país más drogadicto y después de una encerrona lo llevaron agonizante al hospital. Luego de una rehabilitación seria, pudo retornar al trabajo. Debió quedarse como un animador de la tele. No regresando a una cancha de fútbol, donde hasta el más neófito hincha puede darse cuenta que es un pésimo entrenador. Pero con la soberbia que exhiben todos los adictos, ni siquiera pudo aprovechar su ajustada clasificación al Mundial lograda con uñas y dientes y, en lugar de buscar una reconciliación, actuó con el orgullo del  enfermo, del que se cree el centro del mundo y los mandó a todos los periodistas a que se arrodille mismo 'Garganta profunda'. Qué vergüenza para el fútbol, para el lema 'mente sana en cuerpo sano'. Apago el televisor.

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