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En este país no es novedad que la justicia no es igual para todos. Que la erguida dama con los ojos vendados, para demostrar que es ciega, es una trafera. O esa venda es de un tramposo tul transparente o tiene dos huequitos chiquitos y la 'Señora ley' puede ver al asesino del volante misio y sin influencias para mandarlo preso a 'San Jorge'. Y observa también al asesino del volante con plata e influencias para darle 'una sentencia suspendida' y lo manda a su casa. Lo digo por dos casos concretos. El joven ingeniero de 26 años, Carlos Francisco Hurtado Matute manejaba en completo estado de ebriedad y chocó, en La Molina, la camioneta del empresario César Romero Vega. Este viajaba con su esposa y un chofer, pues regresaba de celebrar su retorno al país después de algunos años, para poner un negocio en Lima. Sabiendo que iba a tomar licor contrató un chofer, sin embargo, nunca imaginó la irresponsabilidad de Hurtado Matute, quien embistió a 140 kilómetros por hora su camioneta. El empresario murió dejando viuda, hijos, familia y proyectos truncos. La ley ante este tipo de casos es inapelable: cárcel efectiva para quien conduzca en estado de ebriedad y provoque un accidente que deje grave o muerta a una persona. Sin embargo, el ingeniero primero pasó un buen tiempo en una clínica. Solo ante las protestas de los familiares de Romero Vega, que hicieron vigilias y plantones en ese centro hospitalario lo pasaron a 'San Jorge', pero solo por quince días. Un juez dictó sentencia: cuatro años de prisión 'suspendida'. El 'Pato' Cabanillas se fue a la cárcel, hasta el diplomático Celso Pastor Belaunde que no mató, pero sí dejó grave a un estudiante, también fue a prisión. ¿Por qué este sujeto puede burlar la prisión? O mejor dicho, ¿por qué el juez lo mandó a su casa sabiendo que la ley es clarísima en estos casos ante una muerte ocasionada por un chofer ebrio? ¿Por qué a Magaly Medina, por una 'patinada' periodística, sin matar a nadie, una jueza la envió a la cárcel con burriers, secuestradoras y asesinas? Aquí la responsabilidad recae en malos miembros del Poder Judicial que, de manera sospechosa, interpretan las leyes a su capricho, o peor aún, sospechosas conveniencias. ¿Cómo es posible que una abogada borracha choque una Custer, golpee e insulte a policías y, en lugar de estar presa, un juez la manda a su casa y dicta orden de comparecencia? Una de las agredidas, una efectiva policial, muestra un tremendo tajo en la cara. Y allí está ahorita la abogada, descansando la resaca y burlándose de la justicia que, dizque, juró respetar. Mejor que traigan a 'Tres Patines'. Apago el televisor.
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