1 de noviembre de 2009
Aceite de avión
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El fotógrafo Gary llegó por un espectacular tiradito y un chicharrón de mariscos. "María, ¿alguna vez se sabrá cuántas personas han muerto en el Perú por haberse puesto ese bendito, mejor dicho, ese maldito 'aceite de avión'? Yo recuerdo que cuando era adolescente, a mediados de los 80, por mi barrio varios gays que cortaban el pelo en sus 'coiffure', salones de belleza 'unisex' y 'centros de estética', transformaron sus traseros de tabla, en derriers más voluptuosos que los de Jennifer López y terminaron renunciando al estilismo para prostituirse en el Puente Quiñones, primero, y en Italia, después. Se habían inyectado el tristemente célebre 'aceite de avión'. Sin embargo, años después, otros que intentaron imitarlos, perdieron la vida al recibir este producto bambeado, que les ocasionó una infección generalizada. En menos de un año dejaron de existir, al menos, cinco jóvenes, pues invirtieron poco dinero. En esos años se podía entender, hasta cierto punto, que muchos homosexuales y mujeres cometieran el terrible error de inyectarse esta mortal sustancia porque sus efectos no eran conocidos. Poco se sabía que esa silicona líquida 'camina' por el cuerpo, deformándolo, malogrando la piel de manera irremediable y provocando infecciones que matan. ¿Cuántos lucen como monstruos por culpa de este líquido? Pero en estos tiempos, es increíble que no lo sepan.
Por eso llama la atención que todavía haya personas, como el gay conocido como 'Charapita', en San Martín de Porres, que murió por aplicárselo en el 'cucú', ya que su sueño era ser tan deseado como la despampanante Jennifer López. La familia de la víctima sostiene que otro homosexual, 'La francesa Chabela', le vendió el líquido por mil 500 soles. Sin duda, el bajo precio es lo que convence a muchos de aplicárselo, pues es más caro recurrir a un cirujano plástico diplomado -se ha sabido de ¡¡pediatras!! que se meten a arreglar narices porque es muy rentable-. Las sanciones deben ser durísimas para quienes juegan con la vida de sus 'pacientes', con tal de ganar dinero fácil. Pienso que deben ser tratados como asesinos potenciales, porque ellos saben lo que provocan estas extrañas sustancias. Pero cada uno es el principal responsable de su seguridad. Si no hay plata para que un verdadero profesional te haga esos arreglitos que prometen hacerte irresistible, no lo hagas". A mí siempre me han dado miedo las operaciones. Me voy, cuídense.

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