1 de noviembre de 2009
El pedófilo Polanski
Por El Búho
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Este Búho es un declarado admirador de Roman Polanski. De su vasta y destellante filmografía, podría quedarme con tres joyas a gusto muy personal: 'El bebé de Rosemary', escalofriante, una obra maestra del terror sin rebuscados y alucinantes efectos especiales. 'Chinatown', un diamante del cine negro con los inolvidables Jack Nicholson y Faye Dunaway y, por último, 'Luna de hiel', filmada ya en la tercera edad, donde el director no dudó en mostrar a su propia esposa, la espectacular francesa Emmanuelle Seigner, como una ninfómana que loquea a un Peter Coyote en el mejor papel de su carrera y seduce a una parejita inglesa entrañable, Kristin Scott (maravillosa bailando sensualmente con Seigner el 'Slave to love', de Bryan Ferry, durante la tormenta en el mar) y un mongo Hugh Grant, que me hace acordar a un gerente. Pero para este Búho, los merecimientos de Polanski se esfuman por completo cuando se le tiene que valorar como hombre. No dejó de sorprenderme la actitud de algunos presidentes europeos como el francés Nicolas Sarkozy, que lanzaron su voz de protesta porque Suiza hizo efectiva una orden de captura que pendía sobre el director ¡desde hace 40 años! La historia fue así. Polanski citó, en la mansión de su amigo Jack Nicholson, a una jovencita de 13 años con el pretexto de tomarle fotos para una revista. Le invitó alcohol y drogas. Después la violó, según la niña contra su voluntad. El director, que había pasado por terribles dramas familiares (la banda del satánico Charles Manson asesinó cruelmente su esposa, la actriz Sharon Tate, cuando tenía ocho meses de embarazo), se defendió argumentando que estaba ebrio y drogado, que la niña 'no era virgen' y que 'ella le dijo que tenía 16 años'. Fue arrestado e iba a ser procesado. Por su trabajo pidió permiso para asistir a una ceremonia, pero tomó un vuelo a Europa y nunca más regresó a ponerse a derecho en Norteamérica. ¿Por qué nunca pusieron al cineasta a derecho cuando siempre viajaba a Suiza? Muchos intelectuales, directores de cine, pintores y actores han firmado un petitorio para que lo dejen libre. Ellos solo ven una cara de la moneda de este caso, la genialidad en su trabajo, pero ¿por qué no se ponen en el lugar del padre de la menor cuando en 1977 fueron a recoger a su niña violada y drogada por un hombre salvaje? Muchos sátiros hasta serían capaces de estudiar cine o se pondrían a pintar para sentir que 'su arte los redimiría del castigo' por practicar el más asqueroso abuso que se puede cometer: la pedofilia. La justicia puede prescribir un delito por el tiempo, pero moralmente, en lo ético, para Polanski no ha acabado. Ser padre de una niña me da fuerza para olvidarme del gran director y condenar al vulgar pedófilo. Apago el televisor.

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