8 de noviembre de 2009
El calvario de Michael
Por: El Búho
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Michael Jackson está más vivo que nunca. Se realizó el estreno mundial de su filme póstumo 'This is it' y en todo el mundo las entradas se agotaron en la preventa. El Perú no fue la excepción. Michael debe estar allá arriba bailando de satisfacción. Pero, en el fondo, 'This is it' es la crónica visual de su calvario, de su agonía, encubierta en una millonaria y exitosa rueda de 50 conciertos que 'Jacko' iba a ofrecer en el '02 Arena de Londres', con todas las entradas vendidas. Lo que debía ser un contrato por 10 shows en la capital británica, cuyas entradas se acabaron en pocas horas, entusiasmó tanto al divo que aceptó un contrato suicida: 50 conciertos. Ahora que sabemos que Michael era un completo adicto y que tenía un médico particular, el doctor Conrad Murray para que le inyecte el letal narcótico Propofol a cualquier hora, pienso que el cantante tomó esa decisión pasado de vueltas. Cuando regresó a Los Ángeles, desesperado, convocó a su amigo, coreógrafo y director creativo de sus mejores álbumes, Kenny Ortega, para que organizara el espectáculo. Michael estaba entusiasmado y reunió a los mejores músicos, bailarines y arquitectos para organizar el concierto. La banda tocaba en vivo, la fuerza que desplegaba Michael era extraordinaria. Por eso decidió filmar todas las horas de los ensayos para mostrarlas en un futuro DVD. "El día que murió íbamos a ensayar 'Thriller'", dijo Kenny. Lo que no contó el director del filme es que Michael, para tener esa energía y poder controlar la terrible excitación y miedo que le producía el compromiso con los británicos, pues no se sentía con la fuerza capaz siquiera para presentarse en tres shows consecutivos, se metió de lleno a consumir la maldita droga que se la suministraba su 'médico'. Casi no probaba alimentos y era hueso y pellejo, pero nadie decía nada, todos dependían del músico, pues el 'Show debía continuar'. Era un secreto a voces que la droga le estaba ganando la batalla, pero el contrato estaba firmado y los empresarios, músicos, bailarines, familiares, deudores y hasta el que barría el escenario dependían de que 'Jacko' estuviera de pie y no en un hospital. El oscuro padre del cantante, el inescrupuloso Joe Jackson, picón porque la película recaudará millones de dólares y de ellos no chapará ni uno solo, salió a bajarle la llanta al filme diciendo que 'en muchas escenas no baila mi hijo, sino un doble'. Ni siquiera, después de muerto, un padre que traumó a su vástago, al que desde muy niño explotó artísticamente a punta de golpizas en 'The Jackson Five', deja de sacar sus sucias garras. ¡Pobre Michael! Apago el televisor.

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