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Este Búho vivió veintiséis años en la mítica Unidad Vecinal Mirones, en el Cercado, cerca a San Marcos. Barrio entrañable de parques para jugar fulbito y enamorar a las lindas chibolas que había -y hay- a montones. Teníamos a la 'Tito Drago', canchita donde el 'Vamos Boys' y el 'Huracán' se disputaban la hegemonía en la Unidad, llegando a jugar un chiquillo Roberto Martínez para los rosados. Barrio de peloteros como Leao Butrón, artistas como Carlos 'Cachín' Alcántara, vedettes como la 'Poderosa' Iris Loza, dramaturgos como César de María y grandes cachascanistas como 'El vikingo'. Hoy, en la 'Tito', los peloteros jugarán con un crespón negro, pues un sicario asesinó al popular 'Pepa'. Justo frente al colegio 'Hipólito Unanue'. Murió a los 33 años, una edad peligrosísima, pues se llama 'La edad de Cristo'. Muchos jóvenes fallecen a esa edad siempre por causas violentas, como el propio Jesús, que fue torturado y crucificado en el Gólgota. 'Pepa', en su juventud, se fue por el mal camino, pero pagó su deuda con la sociedad y regresó al barrio más calmado y tranquilo, jugaba fulbito en la 'Tito Drago', según me contó el chato Ronie que todo lo sabe. Pero si la sociedad lo rehabilitó, el pasado no lo perdonó, al igual que Carlitos Way (Al Pacino) en la gran película de Brian De Palma. Un maldito sicario lo sorprendió el miércoles a las 10 de la noche, cuando conversaba con un amigo. Un chato trigueño bajó de un Tico y se le acercó para dispararle en pleno corazón. Luego otro sin piedad entre las piernas para rematarlo con dos tiros más. Y se fue tranquilamente sin molestarse en voltear o amenazar a nadie. Recordé lo que escribió Mario Vargas Llosa cuando llegó en 1999 a Medellín. "Los sicarios, antes de matar a una persona hierven las balas en agua bendita. Le rezan a María Auxiliadora, 'La virgen de los sicarios', y se hierven ellos mismos en aguardiente y 'pencazos' de cocaína. Así estaban listos para subir a la moto a matar a un desconocido por 2 mil 500 dólares". Hoy, matar en el Perú es más barato. Vargas Llosa contaba que los narcos de Medellín probaban a los chibolos de 15 años aspirantes a sicarios. Si querían tener armas y moto, debían matar a un familiar cercano o acribillar a cualquier automovilista que parara en el semáforo en rojo. En esos años, decenas de desafortunados automovilistas aparecían baleados en los semáforos y los policías no sabían a quién culpar. Luego falleció Pablo Escobar y Colombia se pacificó. Sin embargo, muchos sicarios se fueron a 'trabajar' a los países vecinos. A 'Pepa' lo mató un sicario. En Mirones, las diferencias o los resentimientos desaparecen cuando un 'broder' del barrio cae en desgracia o termina de esta terrible manera. Por el 'Pepa', en la 'Tito Drago', habrá un minuto de silencio y muchos brindis en su memoria. Apago el televisor.
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