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Mi amigo, el fotógrafo Gary, llegó por un seco de cordero y una chicha morada fresquecita. "María, la absurda muerte de María Paola Vargas Ortiz, a manos de supuestos barristas de la 'U', ha indignado al Perú entero porque se trataba de una exitosa joven profesional con un futuro prometedor. Pero, además, porque todo ocurrió en un bus de transporte público, esos que la mayor parte de los peruanos usamos para ir a trabajar y estudiar. O sea, nadie puede estar seguro. Esta muchacha, que también era guapa y divertida, no le hizo daño a nadie y solo salió de casa para reunirse con sus amigos. En fin, indigna que unas lacras le hayan quitado la vida a una persona inocente que valía mucho más que todos ellos juntos. ¿Pero qué pasa por la cabeza de estos sujetos para que se ensañen de la forma en que lo hacen con sus víctimas? Los ejemplos de su brutalidad son variados y numerosos. No es de gente normal rematar en el piso a las víctimas de sus robos machacando sus cabezas con grandes piedras hasta matarlas. Me consta que estos tipos, cuando están solos, son los más grandes cobardes. Pero cuando se juntan en grupo, borrachos y drogados, se transforman en tremendas bestias. Recuerdo que antes era un placer ir al estadio a ver jugar al equipo de tus amores. Se trataba de una actividad familiar muy divertida. Nunca olvidaré la tremenda emoción mía y de mi hermano toda la semana previa al domingo en que nuestro padre nos llevaría a Matute o al Nacional. El viejo nos tomaba de la mano e íbamos con la tranquilidad de que estaríamos en un lugar seguro. Pero desde mediados de la década del 80, con el surgimiento de las barras bravas en nuestro país, todo se fue al diablo. Ir al estadio se convirtió en una actividad de alto riesgo y hoy solo los insensatos llevan a la familia. Es triste decirlo, pero es así. Hoy, ante la ira del pueblo por la pobre Paola, las autoridades hablan de poner mano fuerte para acabar con el problema de las 'barras bravas', ¡¡pero si este flagelo tiene más de 20 años!! y nunca se hizo nada. Se debe empezar por endurecer las penas para los delincuentes que atacan, roban o causan destrozos en grupo. Todos saben, comenzando por los mismos dirigentes de clubes -que dicho sea de paso hasta les regalan entradas para los partidos-, que estos criminales utilizan la barra de fachada para cometer sus delitos. Además, la droga y el alcohol que corre en estos grupetes es escandalosa. Deberían empadronarlos, como hicieron los ingleses con los 'hooligans'. Alan García dijo ayer que se les debe disparar perdigonazos, yo creo que eso es muy poco. Deben encerrarlos en cárceles con trabajos forzados". Me da mucha pena por los padres de la joven asesinada. Los acompaño en su dolor. Me voy, cuídense.
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