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El fotógrafo Gary llegó por un rico sancochado con carne de res, pollo, papa, yuca y choclito. "María, las muertes absurdas siempre duelen más. Porque no es lo mismo perder a un ser querido que, por ejemplo, padecía cáncer, que por una operación innecesaria como una lipoescultura, pues solo se busca satisfacer la vanidad. Te digo esto porque no me puedo imaginar el tremendo dolor que deben estar sintiendo los padres de la joven estudiante de enfermería, Julissa Salvatierra, que decidió hacerse una 'lipo' y falleció por una hemorragia interna y un edema cerebral y pulmonar. Todo indica que esta joven, de apenas 20 años, solo quería verse bien, tal vez para conquistar a un muchacho o para ser 'aceptada' por su círculo de amigos, no lo sabemos. Pero de lo que sí podemos estar seguros es que si se hubiese aceptado tal como era y no hubiera decido operarse, hoy estaría viva y sus padres felices de tenerla a su lado. Según estos, su hija había pagado 2 mil 650 soles para que le hagan la cirugía, y la clínica parece seria. O sea, que no fue a uno de esos consultorios donde te operan hasta en el baño. ¿Qué pasó, entonces? Para los padres, los culpables de esta desgracia son los médicos que la operaron, a quienes llamaron 'carniceros'. Solo las investigaciones determinarán lo que pasó con exactitud y las responsabilidades. En la exitosa serie de la televisión gringa 'Nip Tuck', ganadora de un Emmy y un Globo de Oro, se da cuenta todo ese mundo de las bellezas de bisturí. Ahí abundan ancianas decrépitas y millonarias dispuestas a pagar fabulosas cifras para que las manos expertas de los cirujanos 'Sean McNamara y Christian Troy' detengan el paso de los años y les devuelvan la belleza de su juventud perdida. La serie lleva implícita la crítica a estos tiempos, donde las apariencias parecen ser lo más importante. Los dos cirujanos viven a cuerpo de reyes por todo el billetón que ganan y son considerados como estrellas de cine por sus pacientes y el resto de las personas, que también sueñan ser sus pacientes. Ahí no existe eso de 'hay que saber llevar el paso de los años con dignidad'. Como la serie lo hace ver claramente, vivimos en un mundo donde hacerse una cirugía plástica parece tan normal como comer o dormir. Yo creo que si un día decido bajar de peso, comería menos y me metería al gimnasio. Jamás iría a una clínica para operarme. Amo este mundo y quiero permanecer en él tanto como pueda". Qué pena por esa joven y sus padres. Me voy, cuídense.
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