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¿Qué puede pensar un padre de familia de la castigada ciudad de Pisco, cuyos hijos estudian en el colegio 'Inmaculada Concepción' -destruido, en ruinas- tiritando de frío, con la piel de gallina, porque no hay paredes ni ventanas y se entera que el Ministerio de Educación tiene una donación de solidarios profesores del hermano país de México de ¡750 mil dólares! para la reconstrucción del colegio, pero dicho ministerio tiene la plata bien guardadita en una cuenta bancaria? ¿No es para rebelarse, para maldecir la desidia de los funcionarios radicados en Lima? ¿No es lógico exigir y 'cuadrar' al ministro de Educación, Antonio Chang, para que dé la cara y explique por qué ¡¡después de dos años!! ese dinero sigue sin emplearse en la reedificación del colegio de esta castigada ciudad? No es un atrevimiento ni mala fe pensar que alguien puede estar ganando jugosos intereses anuales en algún banco. Pero lo peor de este asunto es que Chang, un ministro protegido y blindado por Alan García, llegó a una comisión parlamentaria y un congresista que, cumpliendo con su deber, llevó el reclamo de los alumnos del colegio y padres de familia, se hizo el ofendido. Aquella tarde, Chang cometió un grosero 'error' al sostener que la cantidad donada por los mexicanos era de 700 mil dólares, lo que motivó la airada reacción del congresista Pedro Santos quien le aclaró que en la suma del ministro ¡¡faltaban 50 mil dólares!! Mientras tanto, el Presidente pregonaba la 'prioridad' en la reconstrucción de la ciudad y hasta hablaba de un aeropuerto y una 'Ciudad nueva'. ¿Cómo podemos creerle si su ministro favorito no puede usar una donación para reedificar un colegio específico? Esos discursos presidenciales de 'construir la ciudad del futuro' en el sur, me hacen recordar a la película 'Robocop', donde el siniestro 'Dick Jones', ejecutivo de la OCP, se vale de mafiosos e influencias para construir 'La nueva ciudad de Detroit' y ganar un billetón. Aquí, Chang se molesta y hasta amenaza con hacerle juicio a un congresista que solo transmitió el reclamo de toda un pueblo. Increíble. Apago el televisor.
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