15 de noviembre de 2009
Coco Chanel
Por El Búho
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El filme de Anne Fontaine y protagonizada por la inolvidable actriz de 'Amelie', Audrey Tautou: 'Coco antes de Chanel' sobre la célebre y controvertida diseñadora de modas francesa, es un buen pretexto para que este Búho eche luces sobre la vida de una mujer que revolucionó no solo la moda, sino la aptitud femenina en el siglo XX. La primera vez que este Búho escuchó la palabra Chanel fue de boca de mi madre y mi abuela Raquel, y se referían a una señora de pelo recogido, arrugada como una pasa y vendía ropa en Mirones. Era la 'Chanel' y su tienda paraba surtida y con clientela, porque daba a crédito y era implacable en las cobranzas. Si bien la verdadera Coco Chanel murió en 1971, hasta Rubén Blades la inmortalizó en su tema 'Plástico' (1979) 'era una chica plástica (...) esas que cuando se agitan/sudan Chanel number tree', su famoso perfume.

Una mujer que nació en la miseria, vivió en un orfanato y murió en la mejor suite del Ritz de París pobre -como diría Sabina-, con solo millones de francos en el banco. Solo su sirvienta la atendió cuando la llamó en su agonía y le ordenó que le aplique una última y letal dosis de morfina. Antes de expirar dijo: 'Así se muere'. Coco aprendió costura en el orfanato y trabajó de modista. No era bella, pero los hombres no se daban cuenta de ello. Era vivaz, inteligente y muy ambiciosa. Se hizo cantante de cabaret y se acostaba con los clientes que le podían servir de alguna ayuda. Así llegó a París a cumplir su seño: ser una gran diseñadora. Ella ocultaba su pasado misio y se codeaba con los millonarios en los balnearios de moda. Con el apoyo del playboy Arthur 'Boy' Capel ingresó al mundo de oropel, quizá fue al único que amó, pero este la despreció para casarse con una mujer de alcurnia. Sin embargo, Coco siguió siendo su amante, hasta que el joven murió en un accidente de tránsito. De allí, frecuentó al músico Stravinski, a George Bernard Shaw y Jean Cocteau, a ellos les divertía su carácter libertario y cínico. Parecía odiar el gusto de las damas de sociedad y sus vestidos. Ella eliminó la moda ampulosa, diseñando prendas cómodas; desechó los bombachos para utilizar trazos rectos. Esa revolución la hizo al tiempo que filosofaba con sus amigos: 'todo lo que es moda pasa de moda'. Arrochó al gran Stravinski mientras se iba a Hollywood contratada por un millón de dólares -en plena depresión del 30- para vestir a las estrellas de la Metro Goldwyn Mayer. Pero su Waterloo lo vivió en París de la ocupación nazi. Por su carácter difícil, era de círculos reducidos, allí conoció a un oficial nazi, de las odiadas SS. Se dejó seducir por el siniestro oficial y con la liberación por poco la acusan de ser una de las odiadas 'colaboracionistas' de los alemanes. Coco, orgullosa, se autoexilió hasta el fin de su vida. Apago el televisor.

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