|
Mi amigo, el fotógrafo Gary, llegó al restaurante por su sopa de frejoles con carne de res, tocino, pollo, zapallo, chalona y fideo canutito. "María, una noticia conmocionó a la opinión pública. Una señora que tenía ocho meses de embarazo se suicidó en su cuarto, porque se enteró que estaba infectada con el terrible virus del Sida. Hasta donde se sabe, la desafortunada Sabina Odar Pacheco, de 30 años, tomó una mortal pócima de jugo surtido con raticida. Los vecinos la vieron ir a la tienda y regresar con unos sobres. El esposo de la mujer, Jesús Chicoma, estaba en un ómnibus interprovincial cuando recibió un llamado de su esposa: 'Tengo Sida, así no puedo vivir con esta enfermedad'. Ya se imaginan cómo se puso el pobre marido que no sabía qué hacer en medio de la carretera. Si a uno le dan una noticia así, lo primero que puede pensar es ¿cómo se contagió? Deben ser momentos terribles. Si el esposo le fue infiel, puede pensar que en la calle se infectó y de paso lo transmitió a su mujer. Si es fiel, se puede atormentar pensando que su esposa lo engañó con un hombre portador del mal. Pero en este caso, parece que no fue ni lo uno ni lo otro. Según el marido, su esposa estaba sana y contrajo el virus en la posta donde se hizo los chequeos prenatales. El hombre está destrozado, porque no solo pierde a su mujer sino a su criatura que a los ocho meses ya estaba totalmente formada. La mamá seguramente tomó esa fatal decisión porque sabía que su hijito iba a nacer con ese terrible mal. Sin embargo, la policía debe pedir los informes médicos de la posta donde se hizo los chequeos. Ella tomó la fatal decisión por el temor a que su hijito pudiera también nacer con el temible virus. Este caso no puede pasar desapercibido. Es urgente que no solo la policía, sino también el Ministerio de Salud tomen cartas en el asunto. Si la señora se contagió en una posta, es muy probable que no sea la única infectada. ¿Cuántas otras madres gestantes pueden incubar el virus? ¿Cuántas ni se enteran y contagian a sus parejas? El ministro "scar Ugarte todavía no se pronuncia, pero debe hacerlo lo más pronto posible. Si este caso sucediera en una clínica privada y no en una posta, hasta el presidente tomaría la palabra". Pucha, qué terrible noticia. Me voy triste, cuídense.
|