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El fotógrafo Gary llegó al restaurante por una jalea de pescado, pulpo, calamar, conchas de abanico y choritos con yuquitas fritas, canchita serrana, choclo desgranado y salsa tártara. Además, pidió una jarrita de chicha morada al tiempo. "María, tú bien sabes que por mi trabajo he recorrido distintos puntos del país y eso me ha dado la posibilidad de conocer la realidad de cada zona, pero un común denominador que he podido apreciar en tantos lugares es que nuestra Policía es tratada con la 'punta del zapato' por las autoridades. Todos los días, nuestros custodios del orden están en contacto con la ciudadanía y son ellos los encargados de protegernos de la delincuencia que nos azota. También es cierto que hay malos elementos que denigran el uniforme, pero justos no van a pagar por pecadores. He tenido la suerte de conocer a valerosos efectivos, que viven con el magro sueldo que les asigna el Estado y, en sus días de franco, se 'cachuelean' prestando seguridad en restaurantes, bancos o casinos. ¡¡Eso no puede ser!! Yo los considero 'héroes anónimos', pues gracias a ellos y después de muchos años de violencia, tenemos paz en el Perú. Hace cuántos años, sobre todo en campaña electoral, escuchamos a los políticos decir 'los policías tendrán un sueldo digno'. Al final, las promesas se las lleva el viento y todo cae en saco roto. Resulta indignante ver cómo verdaderos mafiosos cercanos al gobierno se llenan los bolsillos haciendo 'faenones' y negociados bajo la mesa. Eso es asqueroso, pues mientras estos sujetos sacan la suya, los que verdaderamente se rompen el alma trabajando, como los custodios del orden, tienen que vivir con un sueldo miserable que no les alcanza para nada. Se habla de valorar a la Policía Nacional, entonces empecemos por lo básico: hay que pagarles bien. Alan García se llena la boca diciendo que la economía peruana crece, entonces esperamos que se haga algo muy pronto por los uniformados". Pucha, mi amigo tiene razón. A la Policía se le respeta. Me voy, cuídense.
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