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Mi amigo, el fotógrafo Gary, llegó al restaurante por un espectacular plato de tallarines verdes con su churrascazo encima y una taza de anís calientito para bajar la grasita. "María, ya se acercan las fiestas de fin de año y con ello viene a mi memoria la tragedia que se desató en Mesa Redonda años atrás, donde una chispa causó un verdadero infierno pirotécnico. Murieron cientos de personas, muchas de las cuales hasta la fecha no han podido ser identificadas, ya que acabaron completamente calcinadas. Recuerdo clarito que, al día siguiente de esta desgracia, me mandaron a cubrir la información. Era como si estuviera en medio de una zona devastada por un ataque con bombas potentes. Muertos por doquier. Personas, grandes y chicos, que trataron de ponerse a salvo debajo de los carros o encerrándose en las tiendas, terminaron asfixiadas. Pero tú te preguntarás: ¿a qué viene todo esto? La respuesta es simple: he leído que sujetos inescrupulosos siguen comercializando con la muerte, al vender potentes detonantes, los que han dejado a las 'ratablancas' como un verdadero 'chancay de a 20 céntimos'. Conforme ha avanzado el tiempo, la potencia de los pirotécnicos ha ido en aumento, pero para mal. Antes, los niños eran felices con sus luces de bengala o sus cohetecillos. Los más avezados compraban cohetones y rascapiés, que reventaban en sus manos. Después llegaría la 'calavera' y la 'ratablanca'. Uno hubiera pensado que allí quedaba la cosa, pero no fue así. Se creó la 'mamá rata' y el 'huanuqueño'. Ahora, a estos se suma la 'fogueta', que ha llegado de contrabando de Brasil y que, valgan verdades, parece una bazuca de guerra, pues tranquilamente puede matar a una persona. No volvamos a sufrir una tragedia similar o peor que Mesa Redonda. Las autoridades ya se están poniendo las pilas haciendo operativos, pero la población también debe poner de su parte solo comprando pirotécnicos permitidos y en lugares autorizados. Después no lloremos sobre la leche derramada". Pucha, mi amigo tiene razón. Evitar que ocurran desastres en Navidad y Año Nuevo depende de todos nosotros. Me voy, cuídense.
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