28 de noviembre de 2009
'A sangre fría'
Por: El Búho
COLUMNAS ANTERIORES
Los últimos días de La Prensa - (28/11/2009)
El Búho y el 'Chino' - (28/11/2009)
Y cómo lo hace (III) - (27/11/2009)
Y cómo lo hace (II) - (26/11/2009)
Y cómo lo hace... - (25/11/2009)
Tremendo rector - (24/11/2009)
José María Arguedas - (23/11/2009)
Billetera mata galán - (21/11/2009)
Chiste de mediodía - (21/11/2009)
Hasta que la plata nos separe - (19/11/2009)

Esta semana se conmemoraron 50 años del brutal asesinato que dio argumento a la  extraordinaria novela 'A sangre fría' del gran Truman Capote. Este libro marcó un hito, pues el menudo escritor (originario del sur de Estados Unidos) inauguró, creo, un nuevo tipo de relato, al que denominó género 'no ficción', por trabajar con técnicas periodísticas como el reportaje y la entrevista para darle profundidad y convertir al periodismo en arte. En este caso, sobre un hecho real, la matanza  de toda una familia en un apacible pueblo de Kansas. Esa pequeña noticia, leída en el periódico, lo animó a viajar hasta esa remota ciudad en busca de una 'historia'. Su olfato no le falló. Viajó acompañado de su amiga y secretaria, la escritora Harper Lee. En la casa de los Cluter se encontraron los cuerpos del padre, la madre y sus dos hijos muertos degollados y a escopetazos. No había ningún móvil aparente para asesinar a una familia acomodada y muy religiosa y querida en el pueblo. Cuando se descubrió que el móvil fue el robo de 50 dólares, el país entero se indignó y exigió una cacería a los homicidas. Dos jóvenes ex presidiarios eran los criminales.
El escritor aprovechó sus contactos, su dinero, su carisma y tuvo los informes de la investigación del mismo jefe policial, de quien se hizo incondicional amigo. Luego logró ingresar a prisión y se hizo 'íntimo' de Perry Smith, uno de los criminales. Mitad indio y mitad gringo, Truman supo ganarse su confianza. Le hablaba de que tenían muchas cosas en común, pero sobre todo una en particular: ambos tuvieron una madre alcohólica. Capote lo visitaba todos los días, le traía regalos mientras escuchaba cómo el joven relataba cínicamente detalle tras detalle aquella espeluznante noche del crimen. Fueron cuatro años de arduo trabajo. Al final, estaba destrozado. Tenía listo el libro, pero no podía editarlo hasta que los culpables fueran ahorcados. La pena de muerte se prolongaba por las apelaciones, recurso que el propio Truman le aconsejó. Después se arrepintió. Le escribía a su amante que deseaba que los ahorquen ya, para poder terminar la obra. Los demonios lo consumían, pues sabía que lo único bueno que le podía esperar a esos criminales era la muerte para ser inmortalizados en su obra literaria, a la que denominó 'A sangre fría'. El escritor asistió a la ejecución y lloró como un niño. Luego confesaría que necesitó cinco años de terapia 'para sacarme la mierda que me dejaron dentro'. A los 50 años de su publicación, esta novela sigue siendo todo un clásico. Apago el televisor.

Copyright Prensa Popular SAC ©
PROHIBIDA SU REPRODUCCIÓN TOTAL O PARCIAL SIN LA AUTORIZACIÓN DE LOS EDITORES.
Contáctese con Trome Envíe sus cartas o fotos a: trome@trome.com
Desarrollado por Orbis Ventures SAC