La FIFA confirmó este viernes que el partido de repesca para la clasificación al Mundial de Sudáfrica 2010 entre Irlanda y Francia no podrá repetirse, a pesar del error de arbitraje que validó el gol francés de la victoria en el que hubo una mano previa -y escandalosa- de Thierry Henry.
Esta decisión era previsible, incluso para Irlanda. Ya lo había dicho el ministro de Justicia irlandés, Dermot Ahern, antes de que su país solicitara oficialmente la repetición del encuentro que los dejó fuera del Mundial: "La FIFA no nos lo concederá al ser nosotros unos pececillos en el mundo del fútbol, pero pongámoslos en un aprieto".
El organismo rector del fútbol mundial recurrió al reglamento para zanjar la polémica. "Las decisiones del árbitro sobre hechos relacionados con el juego no se pueden recurrir", estipula la FIFA en sus Leyes del Juego, y añade que "el árbitro solo puede anular una decisión si el juego no ha vuelto a empezar o si el partido todavía no ha terminado".
Pese a que la FIFA detesta las injerencias políticas en estos casos, en Francia poco importa eso. El propio presidente Nicolás Sarkozy ha pedido disculpas al primer ministro de Irlanda, pero no valora la acción de Henry, mientras que la ministra francesa de Economía, preocupada por la imagen de su país, prefiere que se disputar de nuevo el encuentro clasificatorio para el Mundial.