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El fotógrafo Gary llegó por unos tallarines verdes con queso rallado, un bistec montado y un refrescante juguito de fresa. "María, es penoso, pero la traición del espía Víctor Ariza demuestra, una vez más, que los sistemas de inteligencia en el Perú dan pena. ¿Cómo pudo este sujeto enviar información valiosa a los enemigos del país durante tanto tiempo? Fueron cuatro años en los que nos vendió como le vino en gana. Y, encima, tenía más cómplices que, como si fuera poco, viajaban a Chile, Uruguay y Argentina en sus vacaciones para reunirse con sus contactos. ¿Nadie se preguntaba cómo podían vacacionar fuera del país con los bajos sueldos que percibían? Encima, ayer salió el ministro de Defensa, Rafael Rey, para asegurar que la FAP dejó irse del Perú al suboficial Justo Ríos, cómplice en el espionaje, por pura estrategia, para no poner en sobreaviso a Ariza y poder capturarlo, pues era el principal de ese grupo de felones. Pero esta explicación da risa porque Ríos se fugó ¡cinco días después de que agarraron a Ariza! Las autoridades ya sabían que este sujeto estaba involucrado, entonces por qué no le hicieron vigilancia permanente y lo agarraron antes de que se vaya.
Pero no solo Inteligencia de la FAP hace agua, también de la Policía. Ahí están para probarlo el 'Baguazo', 'Andahuaylazo' y el 'Arequipazo' por nombrar solo algunas de las protestas que más sacudieron al país. Estas se gestaron meses antes de que estallaran y era claro que podían haber muertos y destrucción de la propiedad privada, pero nadie hizo nada por evitarlo y ya sabemos lo que pasó. Sin ir muy lejos, ayer explotó la crisis en Abancay, que desde hace tiempo era una bomba de tiempo, pues se exigía la salida del presidente regional David Salazar. Corrió bala y muchos fueron heridos. Aquí, como siempre, hay una tremenda e histórica incapacidad de nuestras autoridades para solucionar los problemas que se ven venir. Lo mismo pasó hace más de 100 años en la Guerra del Pacífico, que perdimos por gobernantes pusilánimes que no supieron reconocer la amenaza que venía del sur. No se trata de revivir viejos conflictos, pero ante las señales poco amistosas de un mal vecino, ¿qué hacemos? Lo primero, está claro, es reactivar nuestro Sistema de Inteligencia. Y comenzar a armarnos para equilibrar fuerzas y que nos comiencen a ver con respeto. Es una pena, pues todo ese dinero debería usarse para mejorar la vida de los peruanos. ¿Pero nos dejan otra salida?" Qué pena que se deba vivir receloso del vecino. Me voy, cuídense.
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