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'Hay que ver más allá de lo evidente', la muletilla de un cómic entrañable le sirve a este Búho para tener una lectura de lo que sucede en el país. Existen espías despreciables, de acuerdo. Pero la indignación por la traición y el espionaje descarado, no puede cegarnos. Repito, debemos ver más allá de lo evidente. Para el presidente, Giampietri y Rey de aquí a las elecciones debe haber un punto de agenda: espionaje chileno. Para ellos no existe una putrefacta costra de corrupción. Ingreso al túnel del tiempo: verano de 1979. Este Búho estaba encerrado todo el día estudiando para el examen de San Marcos: 40 mil postulantes para tres mil vacantes, con jóvenes que llegaban de todos el país. Pese a la beligerancia de sus grupos estudiantiles, -Sendero era una facción minúscula esos años- las facultades exhibían a destacados catedráticos como Cornejo Polar, Washington Delgado, Luis Bramont Arias, Gustavo Pons Muzzo, Saúl Peña. Ingresar era difícil, al igual que a la Católica, la del Pacífico, la Cayetano Heredia y ni qué decir de la UNI. Sus rectores habían sido grandes hombres de las letras y las ciencias del país: Luis Alberto Sánchez, tres veces rector de San Marcos o Felipe Mac Gregor en la PUC. Eran hombres sabios. Que vincularon sus claustros con las mejores universidades del mundo, firmaron grandes convenios culturales con universidades norteamericanas o europeas. Revolucionaron la currícula. ¿Qué tienen que ver estos grandes hombres con el 'rector' de una universidad con nombre de la parte de un avión? Que yo sepa, para ejercer este importante cargo había que haber sido docente, profesor principal, decano de facultad, para luego llegar a ser elegido en una asamblea universitaria democrática, con participación estudiantil. Hasta ahora así sucede en las verdaderas universidades del país. Nunca imaginé que un uniformado, con el respeto que me merecen los militares, termine encaramado en un 'rectorado' de comedia. Todo parece indicar que articulándose al poder político de turno, a costa de congresistas que por prebendas: títulos 'honoris causa', 'cátedras bien pagadas' o 'viajes al extranjero con todo incluido' le dieron una 'ayudadita', en las comisiones congresales. ¿Jugar con la educación de los jóvenes peruanos no es también una manera de traicionar a la patria? ¿Por qué el gobierno, el presidente, el premier se quedan mudos con el escándalo de esa universidad? Coincidentemente la mayoría de congresistas vinculados a ella son del partido aprista: Mercedes Cabanillas, Edgar Núñez, César Zumaeta. ¿Por qué el silencio cómplice, la cortina de humo? Apago el televisor.
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