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Mi amigo, el fotógrafo Gary, llegó por un tacu tacu con bisté y su agüita de anís para bajar la grasa. "María, es increíble todo lo que rodea al caso del espía Víctor Ariza. Se acaba de conocer que se sabía de su traición desde el 2007, pero los agentes que lo descubrieron y le seguían los pasos, ¡fueron sacados del caso para capacitarlos en el extranjero, y retomaron sus investigaciones este año! De verdad, no creo que exista tanta incompetencia en nuestras Fuerzas Armadas, a menos que haya algo muy turbio en lo que estén comprometidos altos oficiales a los que se quiere proteger. Pero me inclino a pensar que en ese periodo oscuro tal vez se usó al espía para que lleve, sin que lo sepa, información falsa a quienes le pagaban. Otra cosa que me llama la atención es que, para evitar que alguien lo mate envenenándolo, se ha dispuesto que sus tres carceleros prueben la comida antes que él. No lo podía creer cuando escuchaba al jefe del Inpe, Jorge León Ballén, decir que luego que esos trabajadores probaban la comida, 'esperamos un tiempo y si no les pasa nada, entonces el detenido come sus alimentos'. ¿Hablaba en serio? Parece que sí. Si de verdad temen un atentado contra el espía, ¿es legal que arriesguen así las vidas de esos pobres hombres? A ver, por qué mejor no prueba él esa comida. Eso es mucho más inaudito que la posición chilena ante el descubrimiento del felón. Ellos niegan su participación y es lógico que lo hagan, más teniendo en cuenta que en poco tiempo se realizarán las elecciones presidenciales en ese país, y admitir algo así acarrearía un fuego cruzado de críticas de parte de los rivales contra Eduardo Frei, el candidato del oficialismo que no aparece muy bien en las encuestas que lidera el derechista Sebastián Piñera, quien vaticina años de roces con nuestro país. La otra cosa que sorprende es lo que contó la esposa del espía, sobre que ese sujeto traicionó al Perú porque quería plata para mantener a sus 'trampas'. ¿Tanto poder tiene una falda? Si es cierto, pues Ariza destronó a Cromwell Gálvez como el campeón de los tarados. El billetón que el empleado le sacó al banco donde trabajaba, para gastárselo con vedettes, parece una cosa de niños al lado de lo cometido por este traidor a la patria". Qué cosas tiene la vida. Me voy, cuídense.
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