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El fotógrafo Gary llegó al restaurante por un espectacular seco de res con arroz blanco y su jarrita de chicha morada. "María, el otro día quedé impactado al revisar Internet y leer una noticia que venía de China, de mayo del 2007. El gobierno había condenado a muerte a Zheng Xiaoyu, un sujeto de saco y corbata que fue el máximo responsable de la seguridad alimentaria y farmacéutica de ese gran país por haber recibido más de 800 mil dólares en sobornos para aprobar medicinas que no cumplían normas básicas de seguridad. El tipo no era cualquier cosa, sino un 'peso pesado'. Algo así como un ministro de Estado peruano. En ese momento, no pude evitar preguntarme cuántas de nuestras autoridades seguirían con vida si en el Perú se aplicaran las drásticas leyes chinas. Recuerdo este hecho luego de ver indignado por televisión cómo los médicos de los hospitales en Ica, después de más de dos años del terremoto que devastó el sur, siguen atendiendo a sus pacientes en medio del inclemente sol, escombros, ratas y cucarachas, mientras que nuestra clase dirigente se da la gran vida sacándole el jugo a sus cargos y no hace nada por acabar con el sufrimiento de nuestros miles de hermanos de esa parte del país. Claro, qué tiempo van a tener si solo están preocupados, salvo contadas y honrosas excepciones, en favorecerse con asquerosos 'faenones', 'aceitadas' y viajecitos de placer con las esposas a Europa pagados por universidades que no llegan ni a 'cenecapes'. La corrupción y la sinvergüencería son el lastre de este Perú, la inmundicia que lo infecta y no lo deja avanzar, por eso pienso que la lucha contra esta lacra debe ser decidida y con todo. Pienso que debemos emular a los chinos -que ahora son los más capitalistas, pues su mercado está en casi todo el mundo-, y hacer pagar con sangre a los corruptos del Estado, que son quienes deben dar el ejemplo. No sé si condenarlos a la pena de muerte o cortarles las manos, como hacen con los rateros en Arabia Saudí. En este riquísimo país, la 'Sharia' o Ley Islámica es apoyada por la mayoría del pueblo, pese a las críticas internacionales. A los narcos, asesinos, violadores y asaltantes a mano armada, simplemente les vuelan la cabeza con un sable en una plaza pública. En nuestro país, los corruptos que son mandados a prisión no se regeneran. Al contrario, en sus prisiones doradas, donde a sus carceleros tratan como a 'chulillos', establecen nuevos vínculos con otros corruptos y hacen planes sobre cómo seguir robando una vez recobren su libertad. Es lo que hacía en 'San Jorge' el hermano de un ministro fujimorista tras la fuga del 'Chino'. Planeaba cómo armar negociados con organismos estatales que le reportarían millones de dólares. '¿Y si te vuelven a agarrar?', le preguntó su interlocutor. 'Primero, vamos a ver si me agarran. Pero si así fuera, igualito es, estaré un año en 'cana', pero cuando salga me esperarán unos tres millones de dólares que mi familia ya estará disfrutando. Lo tomaré como que me voy de viaje a trabajar, pero con tremendo sueldo, ja ja ja'. Corrupto y sinvergüenza. ¿Tipos así tienen arreglo?.Me voy, cuídense.
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