|
El Chato Matta llegó al restaurante por un espectacular pescadito a la chorrillana y su jarra de chicha morada heladita. "María, el caso del Cholito Prado es alucinante. Te confieso que yo, por mi mala cabeza, he pasado miles de historias. Hasta ahora cada vez que suena mi celular me pongo nervioso. Nunca voy a olvidar algo que me sucedió cuando todavía estaba casado y vivía a escondidas una tormentosa relación con una trampita del Callao. Se llamaba Andrea. Me gustaba estar con ella, salíamos a bailar y terminábamos revolcándonos en 'La Posada'. Bien dicen que la carne es débil. Aunque cuando estaba solo y me daba la 'pensadora', me convencía que mi relación con ella solo era de la calle. Un 'juguete de nadie', así como una noche puede estar haciendo el amor contigo, la otra, normal, lo hace con otro. Eso lo tenía clarito. Pero Andrea se obsesionó conmigo, a tal punto que siempre me exigía que deje a mi señora y nos vayamos a vivir juntos, pese a que una noche en el hostal le confesé que dormía todas las noches con mi señora y nunca la iba a dejar. Ella se hizo amiga del gilazo del Chino del Callao, a quien fácilmente le 'ganó el coco'. Mi causita me repetía: 'Chato, Andrea es bien rica. Yo que tú me voy a vivir con ella'. Era como una pesadilla. La chibola me insistía diciéndome 'tú no eres feliz con tu esposa. Yo te conozco bien, como si te hubiera parido y sé que estás a su lado solo porque no quieres separarte de tus 'chanchitos', pero eso no es felicidad. Además, conmigo disfrutas a plenitud del sexo'. La verdad, a mí jamás se me pasó por la cabeza separarme de mi mujer y menos por Andrea. No podía serle desleal a mi esposa que me había conocido cuando no tenía ni un 'mango' y así me quiso.
Una noche estaba durmiendo abrazadito, feliz con mi esposa y sonó mi celular. Como me había quedado medio dormido, mi mujer contestó y era ella. El traicionero del Chino le había dado mi número. 'Hola, soy Andrea, hace medio año tengo una relación con el Chato. Él me ha dicho que me ama y a ti no te quiere, solo está contigo por tus hijos. Él te va a dejar para irse a vivir conmigo, así que no sigas dando más pena y es mejor que le dejes el camino libre'. Mi esposa se volvió loca, fue como si hubiera caído una bomba en mi casa. Yo negué todo, pero desde esa noche mi relación se fue al diablo. Con el tiempo, nuestro matrimonio se desgastó más por mis infidelidades, y tuve que separarme. Mi mujer no se merecía un hombre como yo. El mujeriego nunca cambia. Andrea, como toda trampa fulera, se alegró que me vaya mal. Un día la cité en La Posada y le prometí que nos íbamos a vivir juntos. Hicimos el amor como locos y esperé que se duerma. Me cambié y dejé una nota en un papel. 'Eres una más que pasa por mi vida. Hasta nunca'". Pucha, ese Chato es muy tramposo. Pobre su esposa. Me voy, cuídense.
|