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Mi amigo, el fotógrafo Gary, llegó por su cebiche de perico y su arrocito con mariscos. "María, por fin, se le hizo al cine peruano. 'La teta asustada', el segundo filme de la coloradita Claudia Llosa, logró lo que no pudieron los más destacados directores nacionales: Llegar a estar seleccionada como candidata a 'Mejor película extranjera' en la entrega del Oscar. Recuerdo haberme emocionado, hace años, cuando ganaron filmes hispanoamericanos como 'La historia oficial', de Luis Puenzo, con la gran Norma Aleandro. España con la película de José Luis Garci 'Volver a empezar, 'La bella época' de Fernando Trueba, 'Todo sobre mi madre' de Pedro Almodóvar y 'Mar adentro' de Alejandro Amenábar. No sé si el alucinante filme de la Llosa, ambientado en Manchay, gane la estatuilla, pero el solo hecho de estar entre las cinco películas escogidas pondrán al cine peruano, en esos minutos, en la atención mundial. Millones de personas sabrán que el filme, traducido al inglés como 'La leche del dolor', porque es muy de nosotros decir 'quiero teta' cuando un niño pide leche materna y los gringos no usan esa palabra. La actuación de Magaly Solier, como 'Fausta', es magistral. Su personaje es alucinante, se colocó una papa en la vagina para evitar tener relaciones, todo por el trauma de saber que a su madre la violaron los militares que combatían a Sendero violando los derechos humanos de campesinos inocentes. 'Fausta' vive con sus tíos en un mundo increíble, a Manchay lo transforman en un pueblo que gira alrededor de los matrimonios. Al ritmo de música de los inolvidables 'Los Destellos', con 'Elsa, Elsa, yo te juro que te quiero...', se arman alucinantes enlaces con indescriptibles bufés andinos y para darle colorido a la desolada quebrada, los novios posan con enormes gigantografías de playas del Caribe. Hay mucho de humor y ternura en ese mundo ficticio creado por Claudia Llosa. De allí, el mérito. En medio de la pobreza, aflora la solidaridad y el humor de los protagonistas, incluido los disforzados infaltables peluqueros gays del barrio. 'Fausta' trabaja con una vieja pituca, pero no necesita irse hasta San Isidro, solo debe bajar una enorme escalera (¿las de Castañeda?), solo basta atravesar un mercado para ingresar a la residencia, donde la propietaria, vivaza, le promete darle joyas con tal que le enseñe a cantar esos dulces y enigmáticos cantos serranos. Engañada, 'Fausta' cobra revancha y se lleva las joyas con el noble fin de 'llevar el cadáver de su madre a su pueblito serrano'. Un filme distinto, que destapa a un directora que tiene mucho por delante. Que después de dos películas sea candidata a un Oscar es extraordinario". Ojalá la película se lleve la estatuilla. Claudia y Magaly se lo merecen. Apago el televisor.
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