14 de febrero de 2010
El cine peruano
Por El Búho
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Los logros conquistados por la joven directora Claudia Llosa y 'La teta asustada', al punto de estar nominada entre las cinco cintas candidatas a 'Mejor película extranjera' en la entrega del Oscar, nos obliga a preguntarnos por qué si el cine peruano ha tenido -y tiene- buenos directores, nunca lograron lo mismo que Claudia con su juventud y solo dos filmes en su haber. Y de todos los nombres que se mencionan, que estuvieron en esa inmensa selección de cien películas preseleccionadas, pero nunca llegaron a la final figuran Armando Robles Godoy, Augusto Tamayo, Alberto 'Chicho' Durand y el joven Josué Méndez. De todos ellos, hay uno que suena con más fuerza: Francisco Lombardi. He escuchado comentarios que hasta llegan a decir que 'La teta.' es una película inferior a alguna de las mejores del director tacneño, como 'Bajo la piel', 'Caídos del cielo' o 'La boca del lobo'. Pienso que las comparaciones son odiosas, en todo caso, creo que la apuesta de Claudia Llosa no es inferior a la del 'barbón' que también fue dirigente deportivo en la peor época de la selección, sino diferente. Pero como admirador de gran parte de la obra de Lombardi, pienso que es necesario recordar los grandes filmes del director nacional. Ingreso al túnel del tiempo. 1979. Este Búho, cachimbo sanmarquino asistió a un cine club 'caleta' en Jesús María para ver una película que me pareció alucinante, 'Cuentos inmorales'. Eran cuatro cineastas jóvenes, pero el corto 'Los amigos' (1978) de Lombardi fue el que más me impactó. Cuatro amigos del colegio, después de años, se reencuentran en un bar. El lenguaje, la jerga, el ambiente prostibulario y de bares me sorprendió. Desde allí, Lombardi demostró que iba a destacar nítidamente sobre sus compañeros de generación.

Creo que fue en 'Maruja en el infierno' (1983), donde 'Pancho' comenzó a mostrar su toque personal, siempre adaptando novelas de autores peruanos, en esa oportunidad, una de Enrique Congrains. Presentaba la otra cara de Lima, el submundo de los recicladores de vidrios en los extramuros de la ciudad capital. La gran Elvira Travesí, Elena Romero y Pablo Serra realizaron un notable trabajo. Justamente, Pablo Serra protagonizó al 'poeta' en su siguiente filme, 'La ciudad y los perros' (1985), basada en la novela de Mario Vargas Llosa. Su tremenda repercusión eclipsó su siguiente cinta notable, no solo por las soberbias actuaciones de Gustavo Buenos y 'Toño' Vega: 'La boca del lobo'. La trama, una matanza perpetrada por militares en un pueblito de Ayacucho, retrató con descarnado realismo lo que muchos no querían reconocer, las masacres perpetradas por soldados contra campesinos en la sierra. En 1990 presentó 'Caídos del cielo', historias paralelas, una de ellas basada en un cuento de Julio Ramón Ribeyro (Los gallinazos sin plumas). Las actuaciones de Elide Brero y Carlos Gassols fueron extraordinarias, siendo una constante en el director saber sacar provecho de sus actores. 'Bajo la piel' (1996), un thriller ambientado en Moche, que no fue bien valorado, pero este columnista merece mencionarlo entre lo mejor de su filmografía. Su declive llegó definitivamente con la prescindible 'No se lo digas a nadie' (1998). Pero su visión del putrefacto gobierno mafioso de Alberto Fujimori y Vladimiro Montesinos tuvo desniveles, 'Ojos que no ven' (2003) y 'Mariposa negra' (2006). Es un cineasta nacional que merece valorarse, ahora que una joven Claudia Llosa recibe todos los honores. Apago el televisor.

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