21 de febrero de 2010
El crimen de la abogada
Por El Búho
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Una abogada tributarista, contadora, empresaria con inversiones de hasta tres millones de dólares, fue brutalmente asesinada y su cadáver  abandonado en la madrugada en Barranco. No le robaron nada, ni los homicidas vaciaron sus tarjetas de crédito. En un principio, el hecho se vinculó a su ex esposo, un fiscal que investigó y denunció a Vladimiro Montesinos y a Fernando Zevallos, dueño de 'AeroContinente', quien purga prisión por narcotráfico, por eso se habló de venganza. Pero no le dispararon ni un solo tiro, solo un golpe terrible en el cráneo con un objeto contundente y otro en la frente. Había marcas de soguilla en sus muñecas. La mataron a golpes. Se habló de un crimen pasional, de un amante despechado. La abogada había regresado de una comida con su hija Elizabeth (de 21 años) a las 12 de la noche. La joven relató que su mamá recibió una llamada en su celular y salió en su camioneta para nunca más volver. Sin embargo, la declaración de la mejor amiga de la letrada dio un vuelco total al caso. Ella contó a la policía que, a las 12, llamó a su amiga y le contestó su hija, pero a lo lejos escuchó un grito de su madre. Cuando preguntó por su amiga, la hija le dijo cortante: 'Se está bañando. Llame luego'. Pero después nunca nadie contestó.
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Con el ingreso de la hija como potencial sospechosa, el caso parecía una novela negra de Dashett Hammett o Raymond Chandler o un filme negro de Roman Polanski con Jack Nicholson como detective. Se encontró sangre de la víctima en la cochera. El portero del edificio confesó que la hija lo mandó a comprar pollo la noche del crimen y, cuando regresó, ya no estaba la camioneta. Los detectives interrogaron a las amigas de Elizabeth, en la universidad, y ellas le dieron la última pieza del rompecabezas: Ella tenía como enamorado a Fernando Gonzales Asenjo, un muchacho acusado de mantenido y vago. El propio padre de la joven, el juez supremo de Amazonas, Alejandro Espino, corroboró la versión. 'Mi ex esposa se oponía a esa relación, inclusive lo hizo trabajar en su estudio, comprobó que tenía malas costumbres y lo despidió'. Pero se atrevió a más: Exculpó a su hija, si es que colaboró con su enamorado en el crimen, aunque este salió anoche y negó que la haya matado. 'Ella, desde niña, tuvo un comportamiento extraño, recibió tratamiento psiquiátrico porque tenía un comportamiento bipolar, por eso tenía muchos problemas con su madre', dijo el papá. ¿Qué está pasando en el país? ¿Qué sucede con esos hijos de padres empresarios con solvencia económica que terminan como Edipo, cometiendo parricidio? Con la diferencia que, en la tragedia de Sófocles, el de Tebas no sabía que asesinaba a su padre. Si Elizabeth es culpable como presumen los detectives, estaremos ante otro caso tipo Eva Bracamonte, que está acusada de mandar a asesinar a su propia madre. Eva, igual que Elizabeth, vivía con su progenitora, estudiaba en una universidad de prestigio y le daban todos sus gustos. Pero ambas se involucraron con las parejas equivocadas. Las hicieron cruzar la línea y perdieron la inocencia de manera brutal, manchándose con la sangre del ser que les dio la vida. Apago el televisor. 

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