23 de febrero de 2010
Un maestro del cine
Por El Búho
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Este Búho se declara admirador de Clint Eastwood. Primero, como actor. Desde chibolo, con mi mancha, ingresábamos a la cazuela, cuando apagaban las luces, para ver sus clásicas películas 'spaghetti westerns': 'Por un puñado de dólares' (1964) y 'El bueno, el malo y el feo', del gran Sergio Leone (recuerden esa obra maestra que fue su testamento cinematográfico: 'Érase una vez en América'). Posteriormente, el buen Clint saltó del desierto, los ríos y quebradas llenas de pistoleros bigotones y de acento mexicano, a la gran ciudad. Con terno se convirtió en el sargento Harry Callahan, el famoso 'Harry el sucio'. Un policía implacable, que podía tener peores métodos que los mismos malhechores. Todavía no aparecía el genial director, esa saga la inició Don Siegel. Consolida su imagen de actor versátil, alejado del pistolero o el duro policía, y sobresale en el papel de un presidiario que logra evadirse de 'La roca', la temible prisión de Alcatraz. Para este columnista, el inicio de su etapa como director de peso la tuvo en 1982, cuando actuó y dirigió en 'El jinete pálido', en el papel del predicador. Fue un regreso al oeste, pero esta vez en lucha con poderosos mineros buscadores de oro. Pero con 'Bird' les calló la boca a muchos que veían su ingreso a la dirección con prejuicios. La clásica crítica 'seudoprogre' que lo menospreciaba, tuvo que rendirse ante esa joyita llamada 'Bird' (1988), donde Eastwood le rinde homenaje a uno de sus ídolos, el músico Charlie Parker. El filme muestra al músico con todo sus infiernos y su autodestrucción, la mano maestra del director hizo que la actuación de Forest Whitaker, que interpretó al músico, le valiera un premio en el Festival de Canes. Cuatro años después, recibiría con justicia el Oscar al mejor director y a la mejor película con 'Los imperdonables' (1992) y con un argumento íntimamente suyo. El pistolero asesino 'plantado' que debe regresar a matar por una jugosa recompensa, pero que todavía mantiene ciertos principios y, sobre todo, lealtad a la amistad. Aquí se inicia su sociedad con el gran Morgan Freeman. Con 'Million dollar baby' arrasaron los Oscar. Esta vez ingresó al mundo del boxeo. Eastwood les enmendó la plana a quienes lo querían encasillar como especialista en pistoleros. Hizo una poética y desgarradora cinta 'Los puentes de Madison' con Meryl Streep. Mostró la brutalidad y el deseo de venganza de un padre al que asesinaron a su hija en 'Río místico' con el gran Sean Penn (2003), y hoy asombra al mundo con una visión inédita de Nelson Mandela, en 'Invictus'. Otra vez con su inseparable Morgan Freeman. Sobre esta notable cinta, que nos introduce al mundo del rugby y a los sentimientos más íntimos de un Mandela recién electo en un país terriblemente dividido, comentaré en una próxima columna. Apago el televisor.

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