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El Chato Matta llegó al restaurante por su carapulcra chinchana con carne de res, chancho y gallina. "María, el Chino del Callao me mandó un mensaje de texto. 'Chato, se viene el 'Día de la amistad' y no me olvido de los buenos amigos como tú. Siempre fuiste leal y caballero conmigo, no como mi maestro Pancholón, quien me picaba para el trago y la gasolina y, encima, a todas mis enamoradas le sacaba la lengua, guiñaba el ojo y me partió con varios calzoncitos, sin importarle si yo las amaba o pensaba formar un hogar con ellas. Ahora, que por fin encontré a una novia buena y decente, quiero celebrar contigo mi felicidad. Te espero con un Jack Daniels donde Felipe. Click'. Llegué y el Chino estaba cantando su tema preferido de Tony Rosado 'Y hoy soy quien no te quiere más, tu amor ya lo eché al olvido, qué pena que hoy te des cuenta, que solo a mí me has queridooooo...'. 'Chato, estoy feliz. Me adelanté a San Valentín, invertí 200 cocos y alquilé la suite de un hotel de lujo frente al mar. Me puse un calzoncillo rojito para impresionarla y liquidar como los grandes, la cena incluía una noche y el desayuno a la mañana siguiente, pero Adelita se puso furiosa. '¡Qué te has creído mañoso, a mí no me tocas hasta que nos casemos!'. Piña, me fui de avance y perdí mi noche. Como siempre, Pancholón se benefició, pues me timbró y me rogó que le diera la llave. Él se fue con la 'Licuadora de 5 velocidades', la zamba de San Martín de Porres y se ganó.
Pero la pasé feliz, no como otros años que lloraba solo y triste. Una vez, mi enamorada Susy me hizo una jugarreta vil. En la mañana del 14, me dijo que quería verse bella para mí y me llevó a Ripley para que le compre ropa, lencería fina y ¡hasta un baby doll! 'Es que quiero bailarte una danza árabe toda la noche, tigre', me dijo mirándome con sus ojos de gata en celo. Pagué con mi tarjeta de Ripley. 'Chino, me vienes a buscar a las 9', me dijo y me agarró el muñeco. Llegué a su casa y sus viejos me recibieron con una cara de velorio. 'Joven, ha pasado una desgracia. Susy se fue a comer cebiche a la Ciudad del Pescador y se intoxicó. Parece que tuviera sarampión, está con diarrea y se encerró en su cuarto. No quiere ver a nadie'. Me fui triste a chupar a mi barrio. A la una bajé a 'La Ley' y vi algo terrible: 'Susanita estaba borrcacha y tenía la minifalda que le compré. Un pelotero le metía la mano por todos lados, parecía pulpo '. Fui para hacerle la bronca y ella me miró con odio: '¡Lárgate, chino sonso. No me haces ni cosquillas con tu manicito. Él es mi enamorado!' Lo agarró de la mano y se fueron abrazados. Me quedé tomando solo en la barra y se me acercó la tía 'Poco floro' y me dijo: 'Sobrino, no seas muy bueno con las mujeres, en la cama tienes que sacar tu ametralladora y hacerlas reír, llorar y gritar. Ahora, pásame 20 luquitas por estos consejitos que te van a servir en la vida'. Salí a buscar a Pancholón que estaba en 'La posada', pero en la entrada, el cuartelero, que ya me conoce, se interpuso. 'Chino, me da pena, pero tu hembrita está en un cuarto con un feazo, da unos gritos como si la estuvieran crucificando en el monte Sinaí. Los de los otros cuartos se han quejado y hace rato subió el Serenazgo'. Sufrí mucho, pero lo bueno es que ya llegó Adelita y mi vida cambió". Pucha, ese Chino se pasó de lorna, pero me alegro que ahora esté con una chica de su casa. Me voy, cuídense.
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