28 de febrero de 2010
Crimen pasional
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El fotógrafo Gary llegó por un suculento sudado de pescado y mariscos tan poderoso que te deja dormido si estás débil. "María, dicen que 'para mentir y comer pescado, hay que tener mucho cuidado'. Yo añadiría que también para enamorarse. Imagínate, cómo no va a ser importante saber elegir a tu pareja si es la persona con quien vas a dormir y, tal vez, formar una familia. Cuando te juntas con alguien, generalmente lo haces sin conocer su pasado. Y estando con esa persona, nunca llegarás a saber realmente qué piensa, qué siente, sus secretos. La fiscal Victoria Lara se equivocó y pagó con su vida. Según los policías, fue asesinada por su pareja Abel Valdez, un ingeniero que enloqueció de rabia y celos al enterarse que la letrada sostenía una relación paralela con otro magistrado de Cañete. El acusado lo niega todo, pero solo la justicia determinará si es responsable. Sin embargo, los investigadores no tienen dudas de que se trata de un crimen pasional. La bestia que mató a Victoria la golpeó y ahorcó sin compasión. Después, arrojó su cadáver a un costado de la Panamericana Sur, en Chincha, como si se tratara de un animal.
Este asesinato es la comidilla en Cañete, la soleada provincia limeña donde la víctima era muy conocida y, según varios testimonios, bastante apreciada. Es que como fiscal de familia siempre tuvo interés en ayudar a las mujeres golpeadas y abandonadas que se le acercaban buscando apoyo. Los cañetanos no dejan de comentar cómo la fiscal pudo equivocarse al estar al mismo tiempo con el ingeniero y con un fiscal. Algunos dicen que ella propició su desgracia al jugar con fuego. La policía también maneja esta versión que parece difícil de creer. En todo caso, ya sabemos que los triángulos amorosos muchas veces acaban en crímenes crueles. Asesinatos que, en muchas oportunidades, parecen realizados por psicópatas, dada la extrema violencia empleada. Pero no. Un pacífico zapatero, un amistoso comerciante, un frío abogado o un periodista bonachón, cualquiera, podría perder la cabeza en un arranque de celos y cometer una locura. Hay que tener cuidado". ¡Qué miedo pensar que la persona con quien duermes mañana podría matarte! Me voy, cuídense.

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