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Mi amigo, el fotógrafo Gary, llegó al restaurante por un espectacular plato de tallarín saltado al estilo criollo y una jarrita de chicha morada heladita. "María, la pedofilia es la peor lacra de esta sociedad. En estos casos soy radical, para mí, un adulto que abusa sexualmente de un niño, debería podrirse en los quintos infiernos. Me sentí asqueado al enterarme que un italiano cuarentón, de nombre Fabrizio Benedetti, fue capturado en un hotel de Iquitos con dos niños de 14 años. La policía lo atrapó drogado, justo cuando iba a sostener relaciones sexuales con uno de ellos. Este degenerado dijo a la policía que era pintor. Lo triste de todo esto es que los pequeños se dedican a la prostitución clandestina y ofrecen sus 'servicios' en las calles, pues así consiguen dinero fácil no solo para ellos, sino para personajes inescrupulosos que los 'viven'. Es más, en uno de mis viajes por trabajo a la selva del país, pude comprobar 'in situ' que, a veces, padres degenerados son los que obligan a sus menores hijos, mayormente a las mujercitas, a meterse con turistas mayores. Para no creerlo. Muchos 'visitantes' se aprovechan, las embarazan o las contagian con graves enfermedades. O lo que es peor, las matan sin misericordia. Pero esto no solo se da en el oriente peruano, sino en cualquier lugar. Ahora, con el Internet, los malditos pedófilos han montado una gigantesca red donde dan a conocer sus perversiones y hasta intercambian material pornográfico con otros 'enfermos'. Por todo esto, los padres de familia, deben estar muy atentos. Conozcan a los amigos de sus hijos y a la familia de estos. Sepan dónde están y con quién. Estén alertas a sus 'contactos' en la computadora. Háblenles sin 'pelos en la lengua' de todos los riesgos que hay en la vida y de estos enfermos que gustan de placeres sexuales con pequeños. Enséñenles a defenderse y a no confiar ni en sus propios familiares. Hay que cuidar como oro a nuestros hijos, en este mundo que cada día se vuelve más pervertido. Recuerden que el pedófilo puede pasar como una persona normal, casada y con hijos. Estos enfermos no tienen un perfil definido, pero su acercamiento a los niños suele ser físico. Además, los miman y les dan regalos. Su nivel de reincidencia es altísimo, aun después de ser descubiertos y condenados. Presentan falta de empatía y baja autoestima. No reconocen los hechos ni asumen su responsabilidad. Minimizan sus agresiones". Pucha, mi amigo tiene razón. Me voy aterrada por todas las cosas que se ven ahora. Cuídense.
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