7 de marzo de 2010
Muerte en Nasca
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Gary llegó por un tiradito de mero al olivo con un punto de picante, un tacu tacu de mariscos con ensalada de cebolla, tomatito, lechuga y una chicha morada friecita. "María, ¿te has puesto a pensar sobre la gran cantidad de tragedias que todos los días ocurren en nuestro país? No pasan 24 horas sin que la gente muera en terribles accidentes. Es como si nos hubiera caído una maldición. Lo último fue la avioneta que cayó sobre las Pampas de Nasca. Todos sus ocupantes fallecieron de manera horrible. Me apena, principalmente, el fallecimiento de la niña de 3 años y sus padres. ¡Una familia completa extinguida! Versiones extraoficiales circularon ayer sobre que todo se habría producido porque el piloto Andrés Chávarry sufrió un paro cardíaco en pleno vuelo. Pero eso debe ser confirmado. Lo irrefutable -lo que nadie puede dudar- es que nuestros cielos son surcados por aeronaves tan viejas y desvencijadas que en otros países sería impensable que les permitan hacerlo. Parecemos un país ya no del Tercer Mundo, sino del cuarto o quinto. ¿Y así nuestras autoridades se atreven a hablar de crecimiento económico? Si ese desarrollo es cierto, pues solo lo gozan unos cuantos privilegiados.

Este accidente, además de ser una desgracia por las personas que fallecieron, también lo es para nuestro golpeado turismo. La noticia ya dio la vuelta al mundo y seguramente reforzó la imagen de que el Perú es un destino turístico difícil e inseguro. El accidente de la Cessna, lamentablemente, no es un hecho aislado. Decenas de turistas brasileños, japoneses, españoles y de otras nacionalidades se han salvado de morir en los últimos meses por fallas en aeronaves que sobrevolaban la zona de las Líneas de Nasca. La pericia de los arrojados pilotos impidió que estos incidentes acaben en tragedia. Sin embargo, el 10 de abril del 2008, cinco turistas franceses perecieron también abordo de una Cessna, de la empresa 'Aero Ica', al caer a tierra a la altura del kilómetro 453 de la Panamericana Sur, a escasos 500 metros del aeródromo de Nasca. El gobierno debe ponerse los pantalones e impedir que más chatarra siga volando. No pueden seguir jugando con la vida de las personas y el turismo de nuestro país". Ojalá Dios tenga en su gloria a esos muertitos. Me voy, cuídense.

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