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Este Búho recuerda con gran nostalgia las ceremonias del Oscar de mi adolescencia. Eran eventos fastuosos, de coreografías asombrosas, con gran sentimiento, sobre todo, cuando se hacían los homenajes a las estrellas del Hollywood de las grandes épocas doradas del séptimo arte. Recuerdo especialmente el que le hicieron a Chaplin, a quien marginaron de manera injusta por sus posiciones políticas progresistas, persiguiendo al genio y obligándolo a exiliarse en Suiza. El maestro lloraba como un niño, al recibir un Oscar honorario, extemporáneo, tardío. Pero recuerdo también al desaparecido Pepe Ludmir, quien hacía una impecable traducción simultánea de la ceremonia. Él era un erudito y había entrevistado a los más grandes actores y directores de Hollywood. Después lo reemplazó su hijo, que no hizo honor al dicho 'lo que se hereda, no se hurta' y, en verdad, su trabajo hizo extrañar horrores a su progenitor.
Creo que el último gran maestro de ceremonias, en la entrega de los premios, fue Billy Crystal, el protagonista de la entrañable película 'Cuando Harry conoció a Sally'. Nunca olvidaré aquella ceremonia donde salió amarrado con la máscara de 'Hannibal Lecter' al inicio de la ceremonia, lo que anunciaba que el filme 'El silencio de los inocentes' iba a ser el triunfador de la noche. Pero nunca como hoy domingo, este Búho estará más pendiente de la entrega de los Oscar, ya que el cine peruano nunca pudo estar nominado a una estatuilla. La película de Claudia Llosa, 'La teta asustada', de por sí ya logró una gran hazaña, al estar entre las mejores películas extranjeras del mundo. Los conocedores apuestan por 'La cinta blanca', de un cineasta prestigioso como Michael Haneke, filme en blanco y negro, de esos que impresionan a la Academia. Pero 'La teta asustada' también tiene un atractivo especial por el mundo surrealista que presenta, a diferencia de la película argentina 'El secreto de tus ojos' que es un thriller más convencional. Aunque la cinta israelí (Ajami) -que este Búho no ha visto- también podría dar la sorpresa según los entendidos. Para mejor película, todos apuestan a 'Avatar' de James Cameron, pero es tan favorito que muchos ven que la Academia se puede inclinar por la cinta de su ex esposa Kathryn Bigelow (¿recuerdan 'Punto de quiebre' con Keanu Reeves?) que hizo un desgarrador testimonio sobre la presencia norteamericana en Irak. Quien es fijo como mejor actor secundario es Christoph Waltz, que encarnó al oficial nazi en 'Bastardos malditos' de Quentin Tarantino. Me quedé corto, mañana continúo. Apago el televisor.
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