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Mi amigo, el fotógrafo Gary, llegó por una sopita de choros y cangrejos con limón, y una espectacular tortilla de langostinos. "María, me impactó la noticia del fusilamiento del jefe de las finanzas de la retrógrada y dictatorial Corea del Norte 'por llevar al país a la ruina financiera', como explicaron en esa nación asiática. No es broma, al hombre, un anciano de 77 años llamado Pak Nam Gi, lo pusieron delante de un paredón porque las reformas económicas que implementó, hace unos meses, no dieron los resultados esperados. Solo en regímenes totalitarios como el de Kim Jong Il, quien gobierna su país con mano de hierro desde 1994, tras la muerte de su padre, pueden suceder cosas así. A todas luces es un gravísimo atentado contra los derechos humanos y Nam Gi fue el 'chivo expiatorio' de ese gobierno que dilapida su presupuesto en delirantes ensayos nucleares que amenazan la paz mundial. Sin embargo, llama la atención los numerosos comentarios en Internet que, sobre este tema, hacen los lectores peruanos. 'Que apliquen la ley coreana en el Perú, comenzando por el Congreso', 'Urgente, aplicar eso en Perú', 'Con esa ley nos quedamos sin funcionarios públicos ni políticos', 'Si lo aplicamos en Perú, nos quedamos sin balas', son algunas de las frases.
Esos pedidos no hacen más que expresar el enorme descontento por la incapacidad y la corrupción que campean en el Estado peruano. Si en Corea del Norte actuaron con salvajismo, aquí en nuestro país estamos en el otro extremo, pues quienes nos gobiernan meten la pata prácticamente a cada hora, siguen bien sentadotes en sus puestos, nadie les dice nada y ni siquiera se dignan a pedir disculpas. Es más, se hacen las víctimas cuando son criticados. Meche Cabanillas y Francis Allison, entre otros ministros que salieron por su pésima gestión, ¿acaso pidieron disculpas? Se fueron como si nada. Esta mala costumbre nacional está tan arraigada que el pueblo la ve como normal. De esa forma que la mayoría tiene de ver las cosas, es que surgió la famosa frase a la que poco le falta para convertirse en un proverbio nacional: 'No importa que robe, pero que haga obra'. ¡A muchos no les importa la corrupción! No se dan cuenta que esa tara no deja a nuestro país salir del atraso y de la pobreza". Qué pena por ese viejito al que fusilaron, aquí a los malos funcionarios deberían prohibirles ejercer cargos públicos de por vida. Me voy, cuídense.
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