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Pancholón tiene experiencias realmente alucinantes. La semana pasada se encontró después de mucho tiempo con Andrea, una flaquita de las pocas que le movieron el piso. El maestro la conoció cuando estaba casado. Tenía 33 años y ella recién había cumplido los 18. Una niña-mujer que era toda una delicia. Con dos botellas de pisco iqueño en la mesa de un 'hueco' en la avenida La Marina, el 'Coyote' le contó su aventura al Chato Matta. "Chatito, las mujeres que me conocen y han pasado por mi cama dicen que tengo el corazón de piedra, porque nunca me enamoro. Solo amé a la que fue mi esposa, pero no puedo negar que un buen tiempo Andrea me tenía loco. La conocí en la calle, me la presentó una amiga. Las dos estaban borrachas. Ojitos claros, pelo castaño oscuro, boquita de fresa y piel como la seda. Esbelta como una modelo. Una princesa. Desde que la vi le puso el ojo y a la primera la invité a bailar. De arranque me dijo: 'Tú eres Pancholón, te dicen el maestro de los tramposos'. Mi fama era grande en el Callao y a ella le había picado el bichito de la curiosidad. Esa misma noche me la llevé al departamento de un abogado que para de viaje y me deja la llave y comprobé su 'pureza' angelical. Fue como un sueño. 'Solo con alguien como tú podía convertirme en mujer', me dijo como una gatita acurrucándose en mi pecho. Con los días se metió en mi bobo. Por eso le cantaba al oído: 'Todo empezó como jugando/nunca pensé quererte tanto/y hoy que lejos te siento/hasta parece un sueño/el haberte querido/con tal devoción...', ese tremendo éxito del 'Mono' Altamirano, que en paz descanse.
Tenía la cabeza caliente. Hice llorar a mi esposa una noche que llegué a mi casa en la madrugada y le dije 'ya no siento nada por ti'. Por un momento, pensé dejarlo todo para irme con Andreíta, pero después reaccionaba y, como todo 'viejo zorro', me decía 'no pasa nada'. Hasta que la embaracé. Ella me ponía mi mano en su vientre y me decía 'va a ser hombrecito y se parecerá a ti'. Allí volví a la realidad. Por cosas del destino, perdió al bebé, pero algo se rompió entre nosotros. Hasta que nos alejamos. Hace pocos días nos cruzamos en la calle y estaba mejor que nunca. Me contó que en tres meses se iba a casar con un abogado inglés de 30 años y viajaría a Europa. No resistí la tentación y le invité unos tragos. Volvimos, después de años a La Posada y en medio de la oscuridad me susurró 'Nunca te pude olvidar, Panchito. Tú eres el único que me hizo sentir mujer. Siempre voy a ser tuya, así me case con ese gringo por la visa'. Pero yo ya estoy curado. La embarqué en su taxi y me fui cantando 'No me vuelvo a enamorar no, no/yo no me vuelvo a enamorar...' de 'Los Titanes'. Total -pensé-, por qué ser solo de una si puedo ser de todas". Ese Pancholón es un tremendo mujeriego. Nunca cambiará. Me voy, cuídense.
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